Boston (EE. UU.). Los partidarios de George W. Bush insisten que fue el claro ganador. Los de Al Gore dicen que este se impuso. Los votantes indecisos probablemente seguirán siéndolo un tiempo más.
Los dos bandos insinúan que el primer debate presidencial del martes pasado, difícilmente inclinará a los indecisos en lo que aparece como la contienda presidencial más estrecha en toda una generación.
La sesión de 90 minutos, en la que el republicano Bush y el demócrata Gore discutieron sus propuestas centrales, a veces en minucioso detalle, tendió a reforzar las posiciones de los que ya están decididos, sugieren estrategas de ambos partidos.
No obstante, las encuestas reveladas ayer mostraron que Gore tuvo un mejor desempeño. En un sondeo de CBS News realizado tras el debate, el 56% de los espectadores consideró que Gore ganó, mientras que el 42% otorgó la victoria a Bush.
Otra encuesta relámpago de CNN/Gallup/USA Today , hecha una hora después del debate, también favoreció al Vicepresidente por 48% a 41%.
Queda la duda
"¿Me preguntan si esto decidirá a muchos votantes? No lo creo", afirmó William Daley, director de la campaña de Gore. "Pero creo que le será más difícil a Bush acortar la distancia" que lo separa del demócrata.
Karl Rove, principal estratega de Bush, manifestó que el debate "tendrá un efecto menor sobre el desenlace". Pero sugirió que habría un "efecto acumulativo" que finalmente favorecería a su candidato.
"Los votos que estaban para cualquiera todavía están para cualquiera", afirmó el encuestador republicano Frank Luntz.
Ambos candidatos, vestidos con trajes oscuros casi idénticos, camisa blanca y corbata roja, lograron los objetivos que les plantearon sus asesores.
Los estrategas de Bush dijeron que el gobernador demostró conocimiento de los problemas, porte presidencial y defendió su terreno frente a un polemista más experimentado.
Partidarios del Vicepresidente aseguraron que él supo presentar sus propuestas, contrastarlas con las de Bush y presentar una plataforma que beneficia a la clase trabajadora.
"Los dos alcanzaron sus expectativas mínimas", señaló el encuestador independiente Stuart Elway. "Bush no farfulló y pudo responder a todas las preguntas. Gore no fue excesivamente pedante".
Fred Greenstein, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Princeton, afirmó que nunca vio un debate "tan parejo. Ninguno se disparó un tiro en el pie. Ninguno dio un golpe de nocaut. No hubo humor".
Pero si el debate no provoca un cambio importante en la campaña, eso le conviene más a Gore, comentó Thomas Mann, del centro independiente de estudios políticos Brookings Institution, de Washington.
"Bush fue inteligente y se hizo entender. Pero lo que decidirá esta elección no será cuál candidato nos gusta más", dijo Mann. Con una economía floreciente, paz en el mundo y "propuestas vendibles", Gore tiene la delantera.