Moscú. La debacle económica y financiera de Rusia, que empeora día a día, aumentó el temor de que pueda haber una crisis en gran escala, afirmaron ayer organizaciones humanitarias.
Los analistas aseguraron que aún es muy pronto para predecir qué impacto tendrá el repentino colapso del rublo en la capacidad de Rusia para procurarse alimento, vestido, alojamiento y sanidad por sí misma.
Pero los 150 millones de habitantes del vasto país, que ya experimentaron un dramático declive en la esperanza de vida en la década de los noventas, podrían volverse bastante vulnerables si la hiperinflación les convierte en pobres de la noche al día.
Por su parte, el gobierno municipal de Moscú estudia un plan que ordenaría a las tiendas marcar sus precios en dólares, pero aceptarían el pago solo en rublos rusos.
"Todas las crisis afectan primero a los más vulnerables", dijo Tine Demeulenaere, experta en salud en la oficina moscovita de la organización Médicos sin Fronteras. "Se puede imaginar que habrá más gente sin techo... Ahora mismo se congelan hasta la muerte 500 personas al año en Moscú."
"La gente que va a las clínicas debe pagar sus propias medicinas. Si suben los precios, podrían no ser capaces de pagarlas. Los hospitales ya se han quejado de que solo tienen el 30 por ciento de las medicinas que necesitan", señaló.
Según Anton Katlinsky, funcionario del Ministerio de Sanidad (responsable de las provisiones médicas y farmacéuticas de Rusia), el nivel de suministros médicos del país no durará más de tres meses.
"Si la crisis financiera de Rusia empeora en los próximos meses, entonces es posible la interrupción de las medicinas", pronosticó Katlinsky.
Un gran sector de la clase media, que apoyó a Yeltsin, ha quedado con sus cuentas de ahorros congeladas por bancos al borde de la quiebra, que también han paralizado los movimientos de dinero en las cuentas de las empresas, las cuales no han podido pagar sueldos a sus empleados.
Rusia importa entre el 33 y el 35 por ciento de sus alimentos y el 60 por ciento de sus medicinas, según cifras oficiales. La caída del rublo de esta semana, que lo colocó a 7, 69 por dólar, interrumpió la llegada de suministros.
La inflación podría poner muchos productos fuera del alcance de los rusos en los próximos meses, en momentos en que las importaciones de suministros vitales ya han sido interrumpidas. Según banqueros de la empresa privada rusa, la inflación podría aumentar un 50 por ciento cada mes.
Los analistas aseguraron que algunas de las extremas medidas económicas que están siendo discutidas en Moscú, como los controles de precios o restricciones a las importaciones, podrían detener virtualmente el flujo de bienes extranjeros, y regresaría a Rusia el antiguo fenómeno soviético de tiendas vacías y recortes de necesidades básicas.
"La importación está casi detenida", dijo Manfred Hollstein, presidente del grupo sueco-estadounidense Pharmacia & Upjohn Inc., compañía que vende medicinas contra el cáncer en Rusia.
"El sistema bancario no está funcionando; eso significa que no hay transferencias bancarias, no hay pagos y no hay garantías", añadió.