Los grupos curdos iraquíes advirtieron ayer que la región del Kurdistán podría convertirse en un escenario de incontrolados combates si Turquía envía tropas a Iraq, a la sombra de un ataque estadounidense.
Turquía y los Estados Unidos se encuentran a punto de concretar un plan de colaboración, que incluye créditos y donativos a los turcos a cambio de que faciliten su territorio al ejército norteamericano.
Además, tropas turcas ingresarían en el norte iraquí con el objetivo de controlar el flujo de refugiados.
“Será una mala imagen para Estados Unidos e Inglaterra ver agarrándose del cuello a sus dos principales aliados, Turquía y los curdos (del norte de Iraq)”, alertó el portavoz del Partido Democrático de Kurdistán, Hoshiyar Zebari.
“Si existe miedo a éxodos masivos como en el año 1991, deben saber que ahora la situación es diferente toda vez que no hay vacíos políticos”, añadió el portavoz Zebari.
Gobierno local
Los curdos iraquíes controlan tres provincias en el norte de Iraq, que gobiernan de manera autónoma desde el fin de la guerra del Golfo, en 1991.
Estos sitios se ubican en la zona de exclusión aérea que Estados Unidos e Inglaterra establecieron unilateralmente.
Ankara teme que un ataque a Iraq provoque un movimiento independentista por parte de los curdos iraquíes que se extienda a los curdos que viven en Turquía.
Sin embargo, Zebari aseguró que no pretenden fundar un estado independiente.
Agregó que el martes se reunirán los líderes curdos con los turcos con el objetivo de conocer los planes de Ankara.
Prueba misiles
Mientras tanto, Bagdad probó ayer el funcionamiento de los misiles Al Samud 2 para mostrar a los inspectores de armas que no pueden violar el límite de distancia establecido en 1991 por la Organización de Naciones Unidas (ONU), que es de 150 kilómetros de alcance.
La prueba se realizó en Faluja, a unos 70 kilómetros al oeste de Bagdad. Los expertos de armas de la ONU observaron la operación.
“Es una prueba experimental de los misiles. Es la quinta vez que los inspectores ven esto”, aseguró el coronel Ali Jasim Husein.
El jefe de los inspectores, Hans Blix, ordenó al régimen iraquí destruir ese armamento a partir del 1.° de marzo.
“El mensaje de Blix se está estudiando y examinando seriamente y esperamos resolver este asunto sin la intervención norteamericana o la británica”, declaró ayer el director general del organismo de control de desarme iraquí, Hosam Mohamed Amín.
Esfuerzo diplomático
Estados Unidos tiene por delante una semana crucial en sus preparativos diplomáticos y militares, con la presentación de un nuevo proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad que autorice la guerra.
Su principal esfuerzo es lograr que los 10 miembros rotativos del Consejo de Seguridad apoyen la resolución. Además, persuadir a Francia, Rusia y China de no vetarla.
El presidente estadounidense, George W. Bush, advirtió el sábado que esta es la última oportunidad que da al Consejo para que autorice el desarme iraquí por la fuerza.
Washington espera que el nuevo documento se someta a votación el 10 de marzo, tres días después de que Blix presente su nuevo informe.