
Beirut. AFP. Líbano permanecía conmocionado ayer por el asesinato del exprimer ministro Rafic Hariri, el lunes en Beirut, hecho por el cual la oposición y algunos países occidentales responsabilizan a Siria y reclaman una investigación internacional.
El ejército se desplegó masivamente en posiciones estratégicas de Beirut, que parecía una ciudad fantasma en estado de sitio. Escuelas, universidades, comercios, bancos y oficinas permanecieron cerrados. El gobierno decretó tres días de duelo. Se prohibió cualquier aglomeración.
El Consejo de Seguridad de la ONU condenó el ataque "terrorista" contra Hariri y expresó su preocupación por la posibilidad de que Líbano sufra una "mayor desestabilización". Recordó, además, la resolución del 2004 en la que pidió la retirada de todas las fuerzas sirias de Líbano.
Una declaración aprobada por los 15 miembros del Consejo pidió un informe urgente del Secretario General sobre las circunstancias, causas y consecuencias del asesinato de Hariri, y Estados Unidos demandó el inmediato retiro de las tropas sirias de Líbano.
El Consejo expresó su extrema preocupación por el posible impacto del asesinato en los actuales esfuerzos del pueblo libanés por solidificar la democracia.
Hariri, de 60 años, un musulmán sunita considerado el padre de la reconstrucción económica de Líbano y una gran figura política que pasó a la oposición a finales del 2004, pereció el lunes en una explosión dirigida en contra de su vehículo, que dejó 14 muertos y un centenar de heridos.
La oposición libanesa, que se unió recientemente frente a Siria, responsabiliza a Damasco y al régimen libanés pro sirio del atentado. También pesan sospechas en el plano internacional sobre Damasco, potencia tutelar de Líbano.
La oposición exigió la "marcha del poder" libanés y la "retirada total" de los 15.000 soldados sirios del país "antes de las elecciones legislativas" previstas para abril.
En varias ciudades del país hubo manifestaciones para denunciar el asesinato y acusar a Siria. Manifestantes furiosos agredieron a obreros sirios en Sidón, la ciudad natal de Hariri, según la policía. Al menos cinco trabajadores sirios resultaron heridos.
Los ataques se produjeron después de que cientos de manifestantes lanzaran en la noche del lunes palos y piedras contra la oficina de intereses sirios en Beirut, donde Damasco no tiene embajada por considerar Líbano como parte integrante de la Gran Siria.