La Habana. Cuba y Estados Unidos acordaron el viernes en la noche, en La Habana, combatir de forma conjunta el creciente contrabando de emigrantes con lanchas rápidas, que remplazaron a las frágiles balsas como el principal modo de marcharse ilegalmente de la isla de gobierno comunista.
"Negociamos ese asunto en algunos detalles", afirmó el asistente del secretario de Estado para Asuntos Interamericanos, John Hamilton, en una conferencia de prensa la noche del viernes en La Habana.
"Creo que la detención del flujo de balsas llevó al contrabando... Las lanchas rápidas son más difíciles de detectar que las balsas", agregó.
El tema fue uno de los principales en la décima ronda de conversaciones en materia de migración, un área de cooperación directa poco usual entre los dos rivales políticos, encaminada a prevenir que se repita la crisis de los "balseros" de 1994.
Cuba y Estados Unidos han estado sosteniendo conversaciones sobre migración regularmente en Nueva York y La Habana, desde los acuerdos alcanzados en setiembre de 1994 y mayo de 1995, que estuvieron orientados a detener un flujo de "balseros" de un estimado de 30.000 cubanos a través de los 145 kilómetros del Estrecho de la Florida.
Bajo los acuerdos, Washington aceptó repatriar a los cubanos que intercepte en su intento de llegar a Estados Unidos ilegalmente, ya sea por mar o vía Base Naval de Guantánamo, en el sureste de Cuba.
Además acordaron garantizar el número de visas para emigrar legalmente a 20.000 por año.
Hamilton indicó que Estados Unidos ha dado pasos "muy significativos" para controlar por mar y aire el estrecho de la Florida.
Algunos contrabandistas han sido capturados y condenados en Estados Unidos y las autoridades de ambas partes cooperarán para perseguir a los sospechosos.
Por su parte, La Habana tiene detenidos y planea procesar a seis personas, residentes en La Florida, interceptadas en el mar este verano con la supuesta intención de contrabandear emigrantes ilegales desde Cuba.
El presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón, encabezó la delegación local para las conversaciones en el Palacio de las Convenciones de La Habana, pero no habló a la prensa tras culminar la reunión.
Hamilton precisó que Estados Unidos detectó 731 entradas ilegales desde Cuba en 1998, 186 más que el año anterior, la mayoría de contrabando.