El gobierno de Fidel Castro está acelerando la preparación militar en previsión a una eventual invasión militar estadounidense, afirmaron ayer fuentes oficiales en Tegucigalpa y La Habana.
El embajador cubano en Honduras, Alberto González Polanco, dijo en conferencia de prensa que su país está “más cerca que nunca” de una agresión militar.
El Partido Comunista convocó, además, a una marcha multitudinaria para mañana viernes en protesta por el programa de Estados Unidos para una transición democrática en la isla, renovando así su batalla política.
“La tarea fundamental es continuar perfeccionando las tácticas, las técnicas, los métodos y los principios de la Guerra de Todo el Pueblo”, subrayó un comunicado oficial, que explicó las medidas adoptadas contra el plan estadounidense que intenta acelerar el cambio político en la isla.
El plan, que ha sido cuestionado incluso por líderes disidentes en La Habana, le abrió ahora a Castro las posibilidades de renovar el enfrentamiento.
En el campo militar, La Habana vuelve a agitar el fantasma de una agresión estadounidense, puesto sobre el tapete desde la invasión a Iraq en el 2003, a pesar de que altos funcionarios de la administración de George W. Bush han desechado esa posibilidad.
Desde entonces se han hecho frecuentes los “domingos de la defensa”, prácticas militares de los milicianos en las ciudades, así como la actualización de planes de evacuación masiva de niños y ancianos de “zonas de combate”.
La doctrina militar de “la Guerra de Todo el Pueblo” fue puesta en vigor en los años 90, tras la desaparición del bloque comunista, cuando Cuba perdió a todos sus aliados políticos, económicos y militares en Europa del Este.
Zonas de defensa
Tomadas las experiencias de lucha vietnamitas y saharuíes, los dirigentes cubanos organizaron el país en base a esa estrategia, cuya unidad fundamental es la Zona de Defensa.
Esas zonas –de las cuales existen 1.400 en la isla– constituyen una pequeña porción de territorio, aunque con suficiente autonomía, cuya misión fundamental es combatir al invasor, pero también garantizar el orden interno, la protección de los civiles, mantener los servicios básicos, la producción y el abastecimiento.
En cada zona funcionan las Brigadas de Producción y Defensa, unas 60.000 en total que aglutinan a 3,5 millones de personas.
La concepción de esta guerra no es derrotar militarmente al enemigo, sino involucrarlo en una larga confrontación de desgaste, con muchas bajas, que le resulte “un infierno peor que Vietnam”, según las autoridades cubanas.