
El gobierno cubano anunció ayer el reinicio de los contactos oficiales con el embajador de España en la isla después del tenso curso que llevaron las relaciones desde el año pasado, cuando la Unión Europea invitó a disidentes a las recepciones de sus días nacionales.
Las invitaciones a opositores al gobierno del presidente Fidel Castro molestaron a Cuba, que congeló sus contactos con diplomáticos europeos en la isla.
Pero el nuevo gobierno socialista español ha propuesto revisar ese tipo de políticas y durante la reciente Cumbre Iberoamericana de Costa Rica, Cuba aprovechó la ocasión para mejorar sus tirantes relaciones con España.
“Como resultado del proceso que ha tenido lugar y en particular del gobierno español y del ministro (Miguel) Ángel Moratinos, estamos restableciendo el contacto oficial con el embajador español en La Habana”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, a periodistas.
El país europeo está impulsando una revisión de medidas tomadas por Bruselas en junio del 2003 en respuesta al encarcelamiento de 75 disidentes con penas de hasta 28 años y el fusilamiento de tres hombres, tras juicios sumarios, por secuestrar una embarcación para intentar llegar a Estados Unidos.
Política replanteada
A solicitud de España, representantes del bloque de 25 países acordaron recientemente en Bruselas replantear la práctica de invitar a disidentes a recepciones diplomáticas para celebrar los días nacionales.
Carlos Alonso Zaldívar, embajador español en La Habana, dijo poco después de un encuentro con el canciller cubano, que la recomposición de las relaciones “es un tema en marcha”.
“Se está moviendo. Como ustedes saben hay un proceso complejo impulsado por España para crear una situación más normal en la relaciones”, agregó.
El gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero ha encabezado una campaña para que la Unión Europea (UE) suavice su postura hacia Cuba. El canciller español se reunió durante la Cumbre Iberoamericana con su par cubano.
Un conocido disidente dijo que el acercamiento con España era un maniobra del gobierno cubano para flexibilizar las medidas de sanción que el bloque europeo impuso a la isla.
“Me parece una maniobra del gobierno cubano con vistas a apoyar la política que está promoviendo España para cambiar las medidas tomadas por la Unión Europea en el 2003”, dijo el opositor Vladimiro Roca en una consulta telefónica.
La Cancillería española dijo en un comunicado que tomó “nota de la decisión de las autoridades cubanas y señala que su objetivo es la normalización de la interlocución entre las autoridades cubanas y todas las embajadas de la UE, no con embajadas concretas”.
“España continuará trabajando con todos sus socios de la UE para lograr esta normalización, con el fin de alcanzar los objetivos fijados por la posición común adoptada en 1996”, añade la cancillería en el comunicado.