Botlij y Majachkala (Rusia). Columnas de humo ascendieron ayer de tres aldeas ocupadas por militares islámicos, luego de que cazas y helicópteros artillados rusos atacaron en un nuevo intento por desalojarlos de los montes del Cáucaso.
Cazas rusos Su-25 y helicópteros comenzaron a atacar las aldeas montañosas, y prosiguieron sus incursiones durante el día.
La ofensiva rusa en la República meridional de Daguestán se concentra en aldeas asiladas a escasos kilómetros de la frontera con Chechenia, separada de facto de la Federación Rusa en 1996.
Chechenia, que dice no tener vínculos con los rebeldes, declaró un estado de emergencia anteayer. Como primeras medidas de contingencia reforzó sus puestos fronterizos, puso en estado de alerta a sus soldados e impuso un toque de queda parcial.
En Moscú, el presidente Boris Yeltsin prometió "rígidas medidas" contra los insurgentes, pero descartó imponer restricciones de emergencia.
"Impondremos el orden tanto en Daguestán como en otras repúblicas del Cáucaso", dijo Yeltsin en el Kremlin, luego de felicitar a Vladimir Putin, por su ratificación como Primer Ministro.
Viktor Kazantsev, jefe militar del distrito septentrional del Cáucaso, insistió, que las tropas rusas solo necesitarán unos pocos días para deshacerse de los rebeldes.
Para ello, aseguró, preparan una "ofensiva decisiva" para mañana contra los islamistas.
Sin embargo, el caudillo chechen, Shamil Basayev, que encabeza a los insurgentes, dijo a los periodistas que lanzaría una nueva ofensiva militar contra Rusia en menos de tres días, y que conseguirá "finalmente la independencia de Daguestán".
La Fuerza Aérea rusa dijo haber atacado 18 blancos, entre ellos dos autobuses con rebeldes. Sus aviones también dejaron caer minas con el fin de bloquear posibles rutas de fugas. Funcionarios rusos admitieron que bombardearon supuestas posiciones guerrilleras, que se encontraban justo en territorio chechenio; entre tanto, el gobierno de Yeltsin insiste en atacar Chechenia si lo considera necesario, al tiempo que acusa al millonario saudí Osama Bin Laden de financiar a los extremistas islámicos.
De acuerdo con reportes de ambos grupos, las bajas se contabilizan en 600 entre los islamistas y 20 entre los militares rusos.