La muerte del presidente Franjo Tudjman permitirá a Croacia ingresar en un período de posible apertura diplomática y democrática, pero también de incertidumbre política.
Tudjman, de 77 años, falleció la noche del viernes en el hospital Dubrava de Zagreb, donde fue internado urgentemente el 1º de noviembre debido a una perforación intestinal. Será enterrado el lunes.
Según medios independientes, sufría desde hace tres años de un cáncer del sistema digestivo.
La muerte del padre de la independencia (1991) fue anunciada en la televisión por el presidente del Parlamento, Vlatko Pavletic, que asumía interinamente la jefatura del Estado por "incapacidad temporal" de Tudjman. Pavletic tiene 60 días para organizar las elecciones presidenciales.
La comunidad internacional no esperó siquiera el final de la larga agonía para congratularse por los efectos de la era post-Tudjman sobre la estabilización regional.
La desaparición de Tudjman tendrá un "efecto moderador" en las relaciones intercomunitarias de Bosnia, había afirmado a principios de este mes el Alto Representante Civil en Bosnia, Wolfgang Petritsch.
Tudjman, que gobernaba Croacia de manera autoritaria, fue responsabilizado por los occidentales de los ataques contra la prensa independiente, de la marginación de la oposición, de la corrupción y de la lentitud en la reconciliación con la minoría serbia.
Europeos y estadounidenses apoyan abiertamente a la oposición, cuya llegada al poder podría poner fin a las semisanciones que afectan a Croacia, permitiendo que el país acceda al programa Faro de la Unión Europea o que se beneficie de la reapertura de créditos de instituciones financieras internacionales.