Una lluvia de críticas mundiales cayó ayer sobre los “autores” del nacimiento de una bebé clonada, anunciado ayer en Estados Unidos.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) informó de que investigará si el grupo religioso que dice haber reproducido el primer clon humano realizó actividades ilegales en territorio estadounidense.
Aunque Estados Unidos no tiene una ley específica en cuanto a la clonación de humanos, la FDA, que regula experimentos humanos, viene repitiendo desde 1998 que se necesita su autorización para poder realizar este tipo de pruebas.
El presidente estadounidense, George W. Bush, va a presionar al Congreso para votar un proyecto de ley que prohíbe cualquier tipo de clonación humana, anunció ayer la Casa Blanca.
La Santa Sede aseguró que “la humanidad debe defenderse” contra este tipo de experimentos como la clonación humana.
“Se trata de una de las peores noticias que nos podríamos imaginar”, aseguró ayer monseñor Elio Sgreccia, vicepresidente de la Academia Pontificia por la Vida, al pedir “una legislación eficaz” contra la clonación y una condena penal para sus responsables.
El ginecólogo italiano Severino Antinori, quien semanas atrás dijo que en enero nacerá un niño clonado, declaró ayer que dudaba del nacimiento de un bebé clonado por parte de la secta raeliana.
Jacques Montaigut, especialista en reproducción, y miembro del Comité Nacional Francés de Ética, se manifestó “indignado” por el “anuncio dudoso” y por esta “carrera fantástica hacia la inmortalidad, los bancos de órganos y los negocios”.
“Hay que encontrar una ocasión para prohibir a nivel mundial la clonación reproductiva. Los derechos humanos están implicados”, estimó, denunciando los “riesgos inadmisibles para el bebé”.
Finalmente, el presidente francés, Jacques Chirac, llamó ayer a todos los países a unirse a la propuesta franco-alemana en las Naciones Unidas a favor de un convenio que prohíba universalmente la clonación humana reproductiva, una práctica que calificó de “criminal”.