Una semana después de la matanza de 35 personas cerca de Jammú (sur de la parte india de Cachemira), que originó una nueva escalada militar indo-pakistaní, Abdul Ghani Lone, uno de los siete dirigentes del movimiento separatista musulmán Alianza Hurriyat, murió asesinado a balazos cuando asistía a una ceremonia en Srinagar.
Según los testigos, uno de sus escoltas también falleció en el ataque, perpetrado por al menos dos hombres armados que no fueron identificados.
El asesinato de Lone, de 70 años, fue inmediatamente condenado tanto por India como por Pakistán, algo poco común.
En Londres, el ministro de Relaciones Exteriores, Jack Straw, anunció que viajará la semana próxima a India y a Pakistán al ser "real y preocupante" la posibilidad de "una guerra" entre ambos países.
Lone era considerado como una figura moderada del movimiento separatista de Cachemira.
Analistas y expertos militares indios no descartan que su país decida lanzar operaciones "de castigo" en territorio pakistaní.
Por su parte, las autoridades pakistaníes advirtieron ayer de que "toda incursión (india) en territorio pakistaní o en Cachemira bajo control pakistaní recibirá una fuerte respuesta".