
La sensación de inseguridad sigue creciendo en Argentina, donde se denuncian 143 delitos por hora, según las últimas estadísticas de la Dirección de Política Criminal (DPC), mientras los expertos insisten en colocar la desigualdad social como disparadora de la violencia.
El informe de la DPC precisa que, en el primer semestre del 2004, cada 60 minutos se denunciaron en todo el país más de 140 delitos violentos, esto es asaltos, asesinatos, violaciones, accidentes de tránsito y lesiones por peleas.
Los datos revelan que el nivel de violencia en el país, luego de un pico histórico que se alcanzó con las crisis del 2001 al 2002, retrocede tan lentamente que no permite reducir la sensación de inseguridad.
Según las estadísticas el delito tuvo una disminución de poco más del 1% si se compara una proyección del primer semestre de este año contra todo el 2003, pero la sensación de inseguridad siguió creciendo.
Fallas del Estado
Para Mariano Ciafardini, director de Política Criminal del Ministerio de Justicia, el retroceso está vinculado a la gestión del Estado.
"Se le tiene que empezar a atribuir a las políticas de seguridad y a algún rebote de las políticas sociales", sostuvo el funcionario, aunque admitió al diario Clarín que los guarismos "siguen siendo altísimos".
La tasa de asesinatos, por ejemplo, es de 6,32 homicidios por cada 100.000 habitantes, muy lejos de las tasas de Chile (3 puntos) o de Canadá (1,7 puntos).
Sin embargo, todavía guarda una considerable distancia de la de Brasil (19 por cada 100.000 habitantes) o de Colombia, donde en el 2000 alcanzó los 65 puntos.
"Tenemos cifras tercermundistas, aunque no estamos tan mal si nos comparamos con otros países de la región", dijo Hernán Olagueta, analista de la DPC.
El resultado que las autoridades destacan como más positivo es la disminución de los asesinatos, en particular en la provincia de Buenos Aires, donde se ubica el populoso Gran Buenos Aires (periferia capitalina), que es el lugar más peligroso del país.