La agitación social continuó sacudiendo ayer a todo Ecuador, mientras el Gobierno y el Congreso exploraron vías de entendimiento para superar la peor crisis económica en las últimas décadas.
Las protestas sociales se registraban por todo el país con la ocupación de las principales carreteras por parte de cientos de indígenas, en tanto Quito y Guayaquil sufrían por tercer día consecutivo del bloqueo que conductores de taxis y autobuses mantienen en las principales calles de esas ciudades.
La paralización de todo tipo de transporte público obligó nuevamente a los ecuatorianos a desplazarse a pie o en bicicleta a sus centros de trabajo.
El alto descontento social se agravó luego de que el presidente Jamil Mahuad anunció hace ocho días un drástico plan de ajuste fiscal, que incluyó una alza de hasta 165 por ciento en el precio de la gasolina y un congelamiento de los depósitos bancarios.
Pese al caos, el presidente Bill Clinton envió a Mahuad una carta, en donde lo alentó a "enfrentar el profundo problema económico del Ecuador".
Por su parte, el embajador ecuatoriano en San José, Francisco Proaño Arandi, se mostró ayer optimista de que el país pueda salir pronto de la actual crisis, y calificó como positivo el apoyo norteamericano. Añadió que los organismos financieros internacionales trabajan ahora en una fórmula de apoyo para el país.
Criticó el "oportunismo" y los "intereses" de algunos sectores que han utilizado la actual situación del gobierno para pedir la destitución del presidente Mahuad.
Mientras tanto, en Ecuador, la Confederación de Nacionalidades Indígenas informó ayer en tono triunfal que las carreteras están bloqueadas y que desde el lunes, miles de indígenas marchan hacia Quito para expresar su repudio al paquete fiscal.
El bloqueo de las vías forma parte de la convocatoria a una huelga por tiempo indefinido que el Frente Patriótico realiza con el apoyo de un millón de campesinos, tres millones de indígenas y 15.000 trabajadores del sector petrolero y eléctrico.