
La Corte Internacional de Justicia de La Haya dijo ayer que el muro que Israel construye en Cisjordania debe ser derribado, y pidió a la ONU que intervenga para detener un proyecto que, según expresó, impone muchas penurias a miles de palestinos.
En una opinión no vinculante elogiada por los palestinos y rechazada por los israelíes, la corte decidió que el muro viola las leyes humanitarias internacionales y podría presagiar la anexión de territorios ocupados por el Estado judío en la guerra de Oriente Medio de 1967.
El fallo podría agudizar las inquietudes de Israel sobre posibles sanciones, aunque su aliado clave, Estados Unidos, ha vetado en el pasado resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Israel.
Washington desestimó la intervención de la corte internacional de las Naciones Unidas y un panel de 15 jueces de Estados Unidos emitió una opinión en disidencia.
“El muro (...) no puede justificarse mediante exigencias militares o con requerimientos de seguridad nacional u orden público”, dijo el juez chino Shi Jiuyong, al leer el fallo de la corte mundial.
“La Corte considera que la construcción del muro y su régimen (de restricciones) asociado, crean un hecho consumado sobre la base de que podría convertirse en algo permanente, en cuyo caso (...) equivaldría a una anexión de hecho”, expresó la Corte.
“Esa construcción (...) impidió gravemente el ejercicio del pueblo palestino a la autodeterminación”, añadió.
“La Corte tiene la opinión de que las Naciones Unidas y en especial la Asamblea Nacional y el Consejo de Seguridad deben considerar qué otras medidas se necesitan para poner fin a la situación ilegal que se deriva de la construcción del muro”, dijo Shi.
Palestinos e israelíes
Un asesor de alto rango del presidente de la Autoridad Palestina, Yaser Arafat, dijo: “Desde hoy, Israel debe considerarse como un Estado proscrito”.
Sin embargo, Israel desestimó el fallo. “No aborda la esencia del problema y la razón por la que se construye el muro: el terrorismo palestino”, dijo el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores israelí, Yoni Peled. “Si no hubiera terrorismo, no habría muro”.
La Corte reconoció el deber de Israel de proteger a sus ciudadanos, pero manifestó que tiene que hacer esto dentro de los patrones de la ley y que debe compensar a los palestinos que han perdido sus casas y terrenos, o que han sido perjudicados por la construcción de cercas, zanjas y el muro de 100 metros de ancho.
Estados Unidos, principal aliado de Israel, calificó la decisión del tribunal como “inapropiada”.
“No creemos que sea apropiado examinar este caso en esta instancia. Pensamos que es una cuestión política”, indicó el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan. “Este es un tema que debe ser resuelto mediante el proceso que ha sido puesto en marcha, específicamente, la ‘hoja de ruta’”, dijo refiriéndose al último plan de paz internacional para la región de Oriente Medio.
La Unión Europea, por su parte, consideró que “Israel tiene el legítimo derecho a la autodefensa (...) pero al mismo tiempo cree que el muro representa la confiscación de tierras palestinas y causa perjuicios económicos y humanos” para los palestinos.