“La aplicación de la pena de muerte a partir del 1º de enero resulta imposible” por los tratados internacionales suscritos por Rusia, declaró el presidente de la máxima instancia judicial, Valeri Zorkin, en una audiencia en la sede de la institución en San Petersburgo.
“Esta decisión es definitiva y no puede ser apelada”, agregó, diciendo que ahora el balón está en el campo de la Duma, cámara de diputados de Rusia.
Rusia firmó en 1996, tras adherir al Consejo de Europa, el Protocolo 6 de la Convención Europea de Derechos Humanos, sobre la abolición de la pena capital, pero el documento nunca lo ratificó el Parlamento.
El jueves, al tomar conocimiento de la decisión, el Consejo de Europa exhortó a Rusia a “transformar la moratoria actual en abolición de jure de la pena de muerte”.
A fin de acatar las obligaciones internacionales, el entonces presidente Boris Yeltsin decretó en 1996 una moratoria.
Sin embargo, el Parlamento se ha abstenido de abolir la pena de muerte pues los políticos estiman que la medida sería impopular.
La Corte Constitucional ordenó en 1999 suspender las ejecuciones hasta que todas las regiones dispongan de jurados populares.
Ese proceso concluirá el 1º de enero del 2010, cuando la región caucásica de Chechenia instale su propio jurado.
La última ejecución, en 1996, fue la de un asesino serial, Andrei Chikatilo, condenado por la muerte de 52 mujeres y niños.