
Nicaragua se encontraba ayer conmocionada por el asesinato del periodista Carlos Guadamuz, que dirigió la estatal Voz de Nicaragua durante la revolución sandinista (1979-1990), en medio de especulaciones y acusaciones de la derecha y la izquierda por la autoría intelectual del crimen.
Ciudadanos de todos los signos políticos y sociales condenaron el crimen contra Guadamuz y exigieron a las autoridades su esclarecimiento para despejar toda duda sobre sus autores intelectuales.
Guadamuz, de 59 años, murió de cinco disparos el martes frente al canal de televisión donde transmitía un programa de comentarios, en el cual ejercía una crítica cáustica principalmente contra la cúpula del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
La Policía informó de que tiene tres personas detenidas presuntamente vinculadas a la autoría material del crimen, entre ellas al autor de los disparos, William Hurtado, su conyuge, Margarita Membreño, y el dueño del arma homicida, Luis García.
Según la versión policial, Hurtado alegó que “en Nicaragua había un millón de personas que querían segar la vida de Guadamuz” y entre ese millón estaba él.
El diputado liberal Enrique Quiñónez calificó el crimen como “un ajusticiamiento político, porque él (Guadamuz) era uno de los opositores más fuertes de un partido político donde militó durante tantos años”, en alusión al FSLN.
El dirigente sandinista Tomás Borge replicó a los señalamientos contra el FSLN y calificó como “inconcebible” que se piense así.
“Hay que pensar seriamente que quienes cometieron este delito están interesados en golpear o desprestigiar al FSLN en el marco de la próxima campaña electoral”, sostuvo Borge.