
Bagdad. Reuters y AP. La secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, realizó ayer una sorpresiva visita a Iraq, donde pidió tener paciencia con el frágil gobierno recién instalado, golpeado por una ola de violencia.
La llegada de la diplomática estadounidense coincidió con el hallazgo de 34 cadáveres en diferentes puntos del país.
Rice llegó bajo fuertes medidas de seguridad para reunirse con los dirigentes iraquíes, que luchan contra una ola de atentados insurgentes que dejaron más de 400 muertos desde que se instaló el nuevo Gobierno en abril.
En sus conversaciones con el primer ministro de Iraq, Ibrahim Jaafari, Rice analizó la necesidad de acelerar el entrenamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes para que puedan encargarse de tareas militares mayores.
Los insurgentes iraquíes han concentrado desde hace varios meses sus esfuerzos en atentados suicidas y ataques de otro tipo contra los soldados y policías iraquíes, en un esfuerzo por hacerlos desistir de participar en la reconstrucción del país árabe.
"Estamos luchando aquí contra un grupo de terroristas endurecidos que están decididos, como puede verse por sus crueles actos, a impedir el progreso del pueblo iraquí", manifestó la Secretaria de Estado durante una conferencia de prensa conjunta con Jaafari.
Con sunitas. El asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos Stephen Hadley explicó que el viaje de Rice forma parte de los esfuerzos de Washington para acercarse a las minorías iraquíes, entre ellas los sunitas, que controlaban a Iraq bajo el régimen del derrocado dictador Sadam Husein y ahora son la base de la insurgencia.
"Obviamente, ella (Rice) va a continuar este proceso, porque es realmente la fórmula a largo plazo para poner fin a estos ataques terroristas", dijo Hadley a la CNN.
En el más reciente atentado de los militantes extremistas, cuatro policías y dos civiles murieron en un ataque suicida contra la caravana del gobernador de la provincia de Diyala, quien salió ileso.
Rice visitó primer la ciudad norteña de Arbil y dijo que quería discutir las vías para lograr que el proceso político en Iraq ayude a bajar el impacto de la insurgencia.