La Haya. El expresidente yugoslavo Slobodan Milosevic se convertirá hoy en el primer jefe de Estado que es procesado ante la justicia internacional.
Preso en La Haya, Holanda, desde hace siete meses y medio, Milosevic está acusado por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de crímenes contra la humanidad y de guerra. Se le acusa por su responsabilidad en tres guerras que desintegraron los Balcanes en la última década, Croacia (1991-95), Bosnia (1992-95) y Kósovo (1998-99), además de un cargo de genocidio.
Será una batalla judicial histórica, sin duda la más importante desde los juicios de Nüremberg contra los dirigentes nazis.
La fiscal general del TPI, Carla Del Ponte, aseguró que puede probar la responsabilidad directa del exmandatario.
La tesis de la fiscal es que en las tres guerras, que serán objeto de un único juicio, Milosevic actuó movido por un nacionalismo exacerbado y el sueño de crear una "Gran Serbia" expulsando y eliminando del territorio a musulmanes, albanokosovares y otras minorías. Esto dio un resultado de 250.000 muertos, ciudades en ruinas, familias destrozadas y una economía agonizante.
Durante sus trece años de liderazgo, el llamado "carnicero de los Balcanes", fue interlocutor de la comunidad internacional al mismo tiempo que provocaba la desintegración de Yugoslavia, construida por Josip Broz Tito.
Para Milosevic el único pecado cometido fue "defender a su pueblo" de una amenaza externa. Para el juicio solo le queda insistir en la ilegitimidad del TPI y acusarlo de estar al servicio de la OTAN y de Estados Unidos. Puede defenderse alegando que ellos bombardearon Serbia en la primavera de 1999, en una decisión que se ha quedado sin investigar.
El acusado, quien renunciará a usar abogados defensores, pretende citar como testigos a diversos líderes occidentales como Bill Clinton y el exsecretario de la OTAN, Javier Solana.
El Tribunal Penal Internacional de La Haya creado en 1993 por la ONU tiene a partir de hoy la oportunidad de demostrar su imparcialidad y razón de ser. Pero su existencia se validará aún más cuando se enjuicie a los líderes serbobosnios Radovan Karadzic y Ratko Mladic, quienes tienen un paradero desconocido.