
La Habana. AFP. El Gobierno de Colombia, principal aliado de EE. UU. en América Latina, relanzó este fin de semana sus relaciones políticas, comerciales y de cooperación con Cuba, al cual Washington acusa de ser una amenaza para la democracia en la región.
Una delegación del Gobierno de Alvaro Uribe, encabezada por su canciller Carolina Barco, concluyó ayer una visita de dos días a la isla, durante la que se reunió con el presidente de Cuba, Fidel Castro y otros funcionarios.
En un encuentro en el Palacio de la Revolución, Barco entregó a Castro un mensaje en que Uribe le agradece su respaldo a los acercamientos de paz con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la segunda fuerza rebelde de Colombia.
"El apoyo de Cuba ha sido fundamental, porque ha brindado un entorno serio, de discreción y respeto, que ha permitido avanzar", dijo en La Habana la ministra, acompañada por el comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo.
Las conversaciones de paz, que iniciaron en diciembre y tendrán una tercera ronda en La Habana, fueron abordadas en la reunión con Castro, según la canciller.
"La reunión fue la expresión de la relación tan especial que existe entre nuestros presidentes, entre nuestros países", dijo la ministra, según la cual Uribe y Castro se enviaron invitaciones para visitas recíprocas a sus países.
Barco estuvo también acompañada por los ministros Jorge Humberto Botero (Comercio) y Luis Ernesto Mejía (Energía), que abordaron con sus homólogos un plan de reformas y de ahorro de energía que Castro propuso, y exploraron posibilidades de aumentar el intercambio comercial.
"Hemos avanzado mucho en inversión, pero creemos que el tema energético, donde Cuba está dando un gran ejemplo, puede ser otro de los asuntos de cooperación, además de profundizar en el comercio", manifestó Barco.
La visita tuvo lugar tras un incidente surgido por un informe que publicó hace dos semanas la revista Cambio , según el cual EE. UU. acusaba en un documento al embajador de La Habana en Bogotá, José Pérez, de espía y de crear una red de apoyo al presidente venezolano Hugo Chávez.
Barco negó haber recibido tal documento, mientras que Cuba reaccionó calificando esa información de "burda patraña" y acusando a Washington de buscar dañar las relaciones entre Bogotá y La Habana.