
Decenas de pasajeros que no hallaron asientos para volar ayer de Miami a Cuba, la víspera de la entrada en vigor de restricciones de viajes desde EE. UU. a la isla, expresaron su descontento con gritos de “¡queremos viajar!” y “¡Cuba, Cuba!”.
En el aeropuerto imperaba un sentimiento contrario a las medidas adoptadas por el gobierno del presidente estadounidense, George W. Bush, que refuerzan el embargo contra la isla, limitando a partir del 30 de junio viajes y remesas a Cuba.
“Yo vine de Iraq”, afirmaba Carlos Lazo, un cubano-estadounidense que dijo haber estado desplegado en ese país árabe con el ejército estadounidense.
“Y debido a la política del señor Bush, no puedo ir a ver a mi familia”, en Cuba, añadió en declaraciones a la cadena hispana Telemundo.
Lazo se declaró orgulloso de regresar a luchar a Iraq, pero advirtió: “Este año no voy a votar por Bush”.
Los cubano-estadounidenses pretendían viajar a la isla antes de que entren en vigor las medidas que reducen esas visitas de una vez al año a una cada tres años.
Además, los viajes solo podrán hacerse a partir del miércoles para visitar a familiares inmediatos (abuelos, nietos, padres, hermanos, cónyuges e hijos).
Los vuelos programados fueron insuficientes ayer para hacer frente a la alta demanda, aunque de acuerdo con algunos pasajeros se vendieron más asientos de los que había disponibles.
Vuelos negados
El gobierno de EE. UU. explicó que negó los permisos de vuelo a Cuba de varias compañías privadas para cumplir con las nuevas restricciones, confirmó un portavoz del Departamento de Estado, Tom Casey.
La decisión de denegar las licencias a las compañías que fletan vuelos a Cuba se tomó antes de la puesta en marcha de las nuevas restricciones de viaje y de envío de remesas y encomiendas.
Cerca de 1,5 millones de personas de origen cubano residen en Estados Unidos, la mitad de ellas en el estado de Florida.
Las medidas anunciadas por Bush en mayo pasado han sido recibidas con recelo por la comunidad cubana de Florida, que votó mayoritariamente por Bush en la elección presidencial del 2000.
Pese a ser abiertamente anticastrista, esta comunidad considera que estas disposiciones afectan sus relaciones, comunicaciones y ayuda a sus familiares en Cuba.