Un diplomático británico hizo ayer una asombrosa revelación: el científico David Kelly dijo, a finales de febrero, que si la guerra en Iraq tenía lugar, “probablemente sería hallado muerto en un bosque”.
Esta información fue brindada al juez Brian Hutton y a sus dos asesores por el representante de Gran Bretaña en la Conferencia sobre Desarme en Ginebra, David Broucher.
Lord Hutton está a cargo de la investigación sobre las circunstancias que llevaron a la muerte de David Kelly.
Este especialista en armas químicas y biológicas, que se convirtió en consejero del Ministerio británico de Defensa, aparentemente se suicidó el 17 de julio, cortándose las venas de la muñeca izquierda.
Su cuerpo fue hallado precisamente en un bosque, cerca de su domicilio, al oeste de Londres.
Preocupado por guerra
“Mi impresión es que sentía que la invasión de Iraq habría tenido lugar de todos modos y que eso lo colocaba en una situación moral ambigua”, explicó David Broucher, recordando su conversación con el científico, el 27 de febrero en Ginebra, sobre el tema de Iraq.
“En el momento de separarnos, le pregunté: ¿qué piensas que pasará si Iraq es invadido? Su respuesta fue: probablemente seré hallado muerto en un bosque”, afirmó Broucher.
En un correo electrónico fechado el 5 de agosto y dirigido a Patrick Lamb, miembro del Ministerio de Relaciones Exteriores británico, Broucher dio más detalles sobre esta discusión.
“Para ganarse la confianza de sus contactos iraquíes, él (Kelly) tuvo que asegurarles que si cooperaban y cumplían las exigencias de los inspectores en desarme de la ONU, su país no sería atacado”, precisó Broucher en ese correo, hecho público ayer por la investigación Hutton.
Mentiroso
“La implicación de esto era que si la invasión tenía lugar de todos modos, él sería un mentiroso que habría traicionado a sus contactos, y algunos de ellos podrían querer matarlo”, continuaba Broucher.
“Pero hoy en día me doy cuenta que diciendo eso, él pensaba quizás en otra cosa”, concluía Broucher en ese correo electrónico, sugiriendo de este modo que Kelly hablaba, tal vez, de un posible suicidio.
El científico falleció después de confirmarse públicamente que fue la fuente de la noticia del periodista de la cadena pública BBC, Andrew Gilligan, que el pasado mes de mayo acusó al Gobierno británico de exagerar pruebas para justificar la guerra en Iraq.
El testimonio de Broucher cerró la segunda semana de investigación. El primer ministro, Tony Blair, declarará el jueves 28.