Roma. El desembarco de 928 inmigrantes de origen curdo en Sicilia (sur) provocó serios enfrentamientos en el gobierno de centro derecha de Silvio Berlusconi, cuya rama xenófoba, liderada por la Liga Norte, exige mano dura contra los clandestinos y amenaza con una crisis si no se combate con firmeza el fenómeno.
"El Gobierno no sabe comportarse ante el problema", aseguró el ministro para las Reformas y polémico líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, coautor de la ley para la inmigración que se debate en el Parlamento.
El Ministro, que definió con el término despectivo "horda" a los inmigrantes que desembarcaron el lunes en Sicilia, no solo acusó al Gobierno de ser incapaz de enfrentar el problema, sino también de haberse conmovido por la presencia de tantos niños (unos 300) entre los clandestinos que llegaron el lunes.
Para Bossi, "hay que hundir con cuatro cañonazos los buques vacíos de los inmigrantes, para enviar un mensaje a los traficantes de gente".
Malestar por declaraciones
Las declaraciones del líder de la exsecesionista Liga Norte, quien pidió el nombramiento de un comisario único para la inmigración y que la Unión Europea (UE) aporte fondos para combatir el fenómeno, suscitaron malestar entre los demás aliados de la coalición de gobierno.
"Se trata de reacciones provincianas", aseguró el ministro del Interior, Claudio Scajola, quien anunció que en breve se decretará el estado de emergencia en Sicilia para que la isla pueda hacer frente a la situación.
Bossi fue también criticado por los demás componentes de la alianza de centro derecha, desde los neofascistas de Alianza Nacional, que proclaman actitudes humanitarias, hasta la formación de Berlusconi, Forza Italia, que calificó de "grotescas" las críticas de un ministro contra el Gobierno.
El flujo cada vez mayor de inmigrantes provenientes de países pobres hacia Europa, y en particular a Italia, rodeada por más de 7.000 km de costas, es seguramente uno de los problemas más delicados del Gobierno, que prometió resolverlo cerrando las fronteras a todos aquellos que no tengan un contrato de trabajo.
Los 928 inmigrantes clandestinos curdos que llegaron el lunes a Sicilia, en el carguero Mónica , fueron trasladados ayer a Bari, en Pullas, sur de Italia, informó la policía.
Según cálculos de la organización católica Cáritas, cerca de 1,7 millones de "extracomunitarios" residen con documentos legales en Italia. El número de ilegales llegaría a 300.000.