El disidente chino Wei Jingsheng, considerado como el enemigo público número uno del régimen comunista por ser el más destacado activista prodemocrático, fue liberado ayer de prisión por razones de salud y autorizado a viajar a Estados Unidos, adonde llegó ayer al aeropuerto de Detroit (Michigan).
El Ministerio chino de Justicia señaló que el disidente fue liberado bajo palabra "por su enfermedad" y salió del país para seguir un tratamiento.
Según su hermano Wei Xiaotao, obtuvo la liberación anticipada a causa de sus problemas cardiacos.
Fuentes del aeropuerto de Detroit dijeron que Wei se trasladará en otro avión a Nueva York, donde será tratado de sus dolencias cardíacas.
El Departamento de Estado se congratuló de la liberación por motivos médicos de Wei, quien llegó a Estados Unidos acompañado de un diplomático norteamericano.
El presidente Bill Clinton dijo ayer estar "satisfecho" de la decisión de Pekín de liberar al disidente, indicó el secretario general de la Casa Blanca, Erskine Bowles.
"Estamos encantados de que venga a Estados Unidos (...), el presidente Clinton se congratula de poder verlo cuando haya pasado los exámenes médicos", agregó Bowles, interrogado por el canal de televisión CBS.
Después de Washington
La liberación de Wei, que este año fue candidato al Premio Nobel de la Paz y se le considera el "padre" del primer movimiento democrático chino, se produce tres semanas después de la cumbre celebrada en Washington entre los presidentes Bill Clinton y Jiang Zemin.
Mike Jendrzejczyk, director de la organización de defensa de los derechos del hombre, Human Rights Watch, declaró que el momento elegido para liberar al disidente "sugiere con certeza" que su caso fue tratado durante la visita del presidente Jiang a Estados Unidos.
Durante esa visita, Jiang recibió las críticas norteamericanas por los abusos de los derechos humanos, y antes Washington había presionado a Pekín para la liberación de Wei y de otro disidente, Wang Dang, quien permanece en la cárcel cumpliendo una condena de 11 años.
Wei, quien se atrevió a acusar públicamente a Deng de haberse convertido en el nuevo "dictador" de China, fue juzgado y condenado en 1979 a quince años de prisión por delitos "contrarrevolucionarios" y presunta "filtración de secretos de Estado a los extranjeros".
El disidente fue liberado en septiembre de 1993, seis meses antes de cumplir su condena, como un gesto político de las autoridades chinas para que Pekín consiguiera la organización de los Juegos Olímpicos del año 2000.
Wei, que ese mismo año rechazó un ofrecimiento del Gobierno chino para exiliarse en Estados Unidos, fue detenido meses después de su puesta en libertad y condenado a otros catorce años de prisión en diciembre de 1995 por sedición.