7 marzo, 2009

Pekín. AFP. China acusó hoy al Dalai Lama de querer instaurar un "Gran Tíbet", y advirtió a los demás países que eviten los contactos con el líder tibetano, a pocos días del 50º aniversario de la insurrección contra el poder chino.

Esta vez, el canciller Yang Jiechi hizo sus comentarios días antes del aniversario, el martes, del levantamiento fallido de los tibetanos contra el poder chino, tras el cual el Dalai Lama se exilió en India.

"El Dalai Lama sigue insistiendo en el establecimiento del llamado 'Gran Tíbet' sobre la cuarta parte del territorio chino", dijo a la prensa Yang Jiechi al margen de la reunión anual del Parlamento en Pekín.

"Quieren (los tibetanos) expulsar a las fuerzas armadas chinas del territorio chino, y pedir a los no tibetanos que se marchen a vivir fuera (...) ¿Llaman a esta persona una figura religiosa?", agregó.

El Dalai Lama, Premio Nobel de la Paz en 1989, es un icono internacional de la paz, pero a sus 74 años, es también considerado un enemigo por Pekín, que le acusa de ser un peligroso separatista bajo la cobertura de la religión.

El Dalai Lama renunció hace mucho tiempo a la independencia del Tíbet, en favor de una autonomía cultural.

Tras el incidente diplomático ocurrido con la Unión Europea por una reunión en diciembre entre el presidente francés Nicolas Sarkozy y el Dalai Lama, Yang advirtió a otros países que tener relaciones amistosas con China no es compatible con recibir al líder tibetano en el exilio.

"Al desarrollar sus relaciones con China, los demás países no deberían permitir al Dalai Lama visitarlos, o permitir que sus territorios sean utilizados por el Dalai Lama para llevar a cabo actividades separatistas", dijo.

"Eso es parte integral de las normas que gobiernan las relaciones internacionales", añadió.

Hace un año, unas manifestaciones pacíficas de monjes tibetanos en Lhasa degeneraron en motines en la capital del Tíbet y posteriormente en las regiones fronterizas donde viven minorías tibetanas.

En esos enfrentamientos murieron más de 200 personas, según los exiliados tibetanos, aunque Pekín acusó a los tibetanos de matar a 21 personas.

Los activistas tibetanos dicen que China ha reforzado considerablemente el dispositivo de seguridad en la región, aunque en las últimas semanas se han producido protestas.

El gobernador de esta región autónoma de China pidió el viernes más efectivos policiales, argumentando que podrían producirse problemas causados por la "camarilla del Dalai Lama" en el aniversario del levantamiento antichino de 1959.

China ha controlado el Tíbet desde 1951, un año después de enviar sus tropas allí para "liberar" la región.