La guerrilla separatista chechena negó hoy responsabilidad en la doble catástrofe aérea ocurrida en Rusia.
“El presidente de Chechenia (deslegitimado por Moscú), Aslán Masjádov, y sus subordinados no tienen nada que ver con la caída de los dos aviones rusos”, declaró el ministro de Información del Gobierno separatista, Ajmed Zakáyev, refugiado en Gran Bretaña.
Aunque ninguna fuente oficial lo dijo, algunos medios y políticos partidarios de la “pista terrorista” vincularon las catástrofes con los comicios presidenciales del próximo domingo en la rebelde Chechenia en guerra, que los separatistas consideran una “farsa”.
En declaraciones citadas por la agencia Finmerket, Zakáyev añadió: “La resistencia chechena y Masjádov, en particular, no están implicados en estos sucesos, aunque sean calificados como atentados terroristas o secuestros”.
Resurgen temores
La caída de los dos aviones hizo resurgir en Rusia el temor a los atentados terroristas, sobre todo teniendo en cuenta que el jefe de guerra más radical de los rebeldes chechenos, Chamil Bassaiev, que reivindicó numerosos atentados, prometió a Rusia en marzo pasado nuevos ataques luego del asesinato en Qatar en febrero del líder independentista Zelimjan Iandarbiev.
Pero hasta ahora, los investigadores del Servicio Federal de Seguridad (FSB) no le dan prioridad a la pista terrorista.
“Al FSB no le conviene que sea un atentado, ya que significaría que dejó pasar la planificación de un secuestro de aviones en dirección al lugar en que se encontraba el presidente Putin (Sochi, en el mar Negro, destino de uno de los dos aviones), además, en vísperas de las elecciones en Chechenia”, según afirmó el diario electrónico Gazeta.ru.
Poca credibilidad
“Es un atentado, pero nadie nos dirá jamás la verdad”, señala resignado Igor, un camarero de 26 años, a pesar de que el presidente Putin, que cortó sus vacaciones a orillas del mar Negro, pidió a sus colaboradores dar información “honesta” sobre los resultados de la investigación.