Nazrán (Rusia). Los rebeldes resistieron ayer con firmeza el asalto federal a Grozny y se lanzaron en toda Chechenia a una guerra de guerrillas que puede dificultar la elección del presidente ruso en funciones, Vladimir Putin.
En el decimotercer día de la batalla de Grozny, el mando ruso dijo que sus tropas mataron a 150 guerrilleros, y los separatistas anunciaron la muerte de más de 200 soldados federales, pero cada bando solo reconoció contadas bajas en sus propias filas.
El gobierno de Moscú aseguró que la "operación antiterrorista" en Chechenia "avanza según el plan y no tiene fechas", mientras el expresidente Boris Yeltsin, de peregrinaje por Tierra Santa, dijo en Jerusalén que la guerra durará al menos otros dos meses.
Guerra de guerrillas
El influyente diario Izvestia afirmó ayer que "la guerrilla pasa a la contraofensiva" y prepara "actos subversivos", y la inteligencia militar dijo tener datos de que los rebeldes preparan un ataque a Gudermes, la segunda ciudad chechén.
Oficiales del Estado Mayor ruso admiten que "la contienda entra en una nueva fase, marcada por el comienzo de una guerra de guerrillas engran escala", informó anoche la cadena de televisión privada NTV desde el cuartel general en el Cáucaso.
Según fuentes castrenses, "en todas las regiones de Chechenia, incluidos los territorios 'liberados', la situación es muy tensa y las unidades federales se ven obligadas a permanecer en alerta permanente y mantener dispositivos de defensa circular".
"Es una guerra de guerrillas: nos tienden emboscadas, nos tirotean por sorpresa y atacan cada noche nuestros puestos", dijo un soldado a NTV sobre la situación en territorios chechenes que formalmente se encuentran bajo control federal.
La agrupación militar informó ayer de que pese a complicadas condiciones meteorológicas en Chechenia la aviación de combate efectuó con gran eficacia 41 misiones de bombardeo contra las posiciones separatistas en Grozny y otras zonas de la república.
Los rebeldes denunciaron bombardeos contra poblaciones civiles, como la localidad de Majketi, al sureste de la república, donde murieron 24 habitantes y otros 90 resultaron heridos en los ataques aéreos rusos.
El cuartel general ruso dijo que 40 combatientes separatistas murieron en un nuevo intento de "romper el cerco" al suroeste de Grozny, donde la guerrilla contraatacó hace varios días y retomó tres poblados, Aljan-Yurt, Aljan-Kala y Kulari.
Pero el mando rebelde aseguró que "hasta 120 soldados y oficiales rusos murieron y otros 15 fueron tomados prisioneros" cuando fuerzas chechenas frustraron un ataque de medio millar de efectivos federales en los barrios periféricos del sur de Grozny.
Según fuentes chechenas, unos 70 soldados federales murieron además en infructuosos asaltos a Aljan-Kala, sometido a fuego de artillería y cohetes, y otros 40 perdieron la vida en combates por Aljan-Yurt.
Otro parte del Estado Mayor del Ejército federal dijo que sus tropas mataron a unos cien guerrilleros durante un ataque ruso cerca de la estación ferroviaria de Grozny.
Izvestia reveló que el Ejército detuvo su ofensiva en los accesos de la estación para "tapar la brecha" abierta por la guerrilla desde Grozny hacia Aljan-Yurt y Aljan-Kala.
"Las fuerzas chechenas controlan un pasillo de 12 kilómetros entre Grozny y Aljan-Kala", declaró ayer por teléfono a la emisora Eco de Moscú el dirigente político separatista Movladi Udúgov.
Moscú reaccionó con irritación a la propuesta del presidente chechén, Aslán Masjádov, sobre una tregua en Grozni para que "expertos internacionales" comprueben que el Ejército emplea armas químicas, y se negó a detener los combates.
El mando ruso dijo que sus tropas, que ayer "tomaron bajo control total" el distrito Nozhai-Yurt, al sureste de Chechenia, se acercan a Vedenó, baluarte rebelde en el sur, aunque admitió que podrían tardar "semanas" en ocuparlo.