Tras una semana alejado de las cámaras, Chávez reapareció en público en el palacio presidencial de Miraflores en Caracas, enfundando un guante de beisbol y con una pelota con la que realizó varios ejercicios, acompañado de algunos de sus ministros.
“Tengo unas ganas de jugar a la pelota, me pican los pies (...), ya estoy casi bueno”, dijo Chávez, dejando claro que las informaciones publicadas por el diario estadounidense El Nuevo Herald eran falsas.
Sin fuentes. El rotativo publicó, citando fuentes anónimas, que Chávez había ingresado el martes al Hospital Militar de Caracas “en un estado general comprometido”.
“Yo no estoy tratando de proyectar una imagen de que me recupero, los que están tratando de proyectar una imagen de que me muero son ellos”, dijo el mandatario, criticando a los medios de comunicación que, denunció, “se prestan a una campaña” en su contra.
El mandatario, en el poder desde 1999, admitió empero que “no está en la mejor forma” y que está obligado a “seguir el ritmo de la ciencia médica, que hay que respetar”, pero insistió en que está “ansioso” por volver a la primera línea de acción y retomar sus actividades como jefe de Estado.
El presidente Chávez es el único autorizado a informar sobre su salud y no ha revelado qué tipo de cáncer le fue detectado, alimentando infinidad de especulaciones, especialmente en los momentos en que ha mantenido un silencio prolongado, algo inusual para un mandatario omnipresente en la vida de los venezolanos.