Los paramilitares de extrema derecha anunciaron ayer un cese de hostilidades unilateral e indefinido a partir del 1.° de diciembre, una decisión considerada como un triunfo político para el presidente Álvaro Uribe.
El mandatario había anunciado su disposición a negociar con los grupos irregulares siempre y cuando declararan un cese del fuego.
“Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC - paramilitares) declaramos, a partir del 1.° de diciembre de 2002, un cese total de hostilidades –no una tregua navideña– confiando en la reciprocidad del Estado hacia nuestras tropas”, señaló un comunicado firmado por los máximos líderes de esa organización, encabezados por Carlos Castaño.
El comunicado fue enviado al presidente Uribe, al cardenal Pedro Rubiano y al comisionado de Paz, Luis Carlos Restrepo, y en el mismo los paramilitares señalan su disposición a acogerse a un programa de paz.
Diálogo de inmediato
En su comunicado de 12 puntos, las AUC, que agrupan a unos 10.500 hombres, señalan su disposición para que los diálogos entre el grupo y el gobierno nacional “se inicien de inmediato y tengan el acompañamiento y la supervisión de la Iglesia Católica”, y señalan que verían con agrado una participación de las Naciones Unidas o de terceros países.
Los dos máximos líderes de la organización, Castaño y Salvatore Mancuso, fueron pedidos en extradición por Estados Unidos en setiembre pasado y no está claro cómo podría afectar esa medida un proceso de paz que fuera liderado por estos dos hombres.
En su carta, los paramilitares desmienten versiones recientes de que se encuentran divididos y señalan que pueden garantizar un acuerdo integral.
El comunicado de los paramilitares fue recibido con satisfacción en Colombia y generó un silencio prudente en Washington, donde un portavoz del Departamento de Estado señaló: “No hay comentarios”.
El cardenal Darío Castrillón dijo ayer desde Roma que la carta de los paramilitares refleja “un cambio de clima en Colombia. Ojalá los otros grupos asuman una posición semejante”.
El presidente del Congreso, Luis Alfredo Ramos, dijo que recibía “muy positivamente la declaración de este grupo ilegal”.
Este giro en el conflicto interno colombiano genera dudas sobre cómo incidirá en el proceso de paz con la guerrilla, especialmente las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), reacias a considerar cualquier acercamiento del Gobierno con los ultraderechistas.
El politólogo Fernando Giraldo dijo que “una negociación con la AUC le va a servir al Gobierno para presionar a las FARC. Si tiene éxito en una negociación con los paramilitares, tendrá armas para sentar a la guerrilla a la mesa de negociaciones”.