Moscú. La recuperación del submarino nuclear Kursk , hundido en el mar de Barents, puede convertirse en un segundo Chernobyl si no se garantiza su absoluta seguridad, alertó ayer uno de los mayores expertos rusos en recuperaciones marinas.
Junto a las advertencias del contralmirante Yuri Senatski, quien acusó a la Armada y el Kremlin de organizar una "operación de imagen" con la recuperación del Kursk, se revelaron las primeras diferencias entre los participantes en el rescate.
Las operaciones empezaron el lunes, pero ya la empresa holandesa Mammoet, encargada técnica del rescate, ha denunciado que la falta de información y organización "está causando problemas".
Mar de dudas
La partida ayer del buque oceanográfico noruego Mayo que encabeza las operaciones en el lugar del hundimiento, cuando han transcurrido apenas tres días desde el comienzo de los trabajos, ha incrementado las dudas sobre la operación en marcha.
"Los profesionales, por desgracia, están en segundo plano, desplazados en la dirección y trabajos del rescate por personas sin experiencia", precisó Senatski a la emisora Eco de Moscú.
Senatski fue jefe de especialistas en salvamentos de la Armada en tiempos soviéticos y es considerado uno de los principales expertos rusos en recuperación de barcos hundidos.
El marino subrayó que no se ha consultado a los especialistas que podían aportar alguna solución viable para el rescate del Kursk , hundido el pasado 12 de agosto en Barents con sus 118 tripulantes, por causas desconocidas.
En otoño pasado se recuperaron 12 cuerpos y el presidente ruso, Vladimir Putin, prometió que se recuperaría el resto de los cadáveres y el propio sumergible.
La operación para recuperar el submarino, a excepción de la proa que quedará en el mar indefinidamente, "recuerda un espectáculo que tiene como único objetivo mostrar que deseamos levantar este navío", dijo Senatski.
Recordó que en el Kursk hay 24 misiles Granit "cuyo estado se ignora.
"No se ha consultado a sus fabricantes si es posible mover este tipo de armas".
La recuperación incluye una primera etapa en que se separará la proa, la sección más dañada a causa de una o varias explosiones a bordo y por el impacto contra el fondo.
En esa sección de la nave se encontraba el armamento del Kursk, con los misiles y un número indeterminado de torpedos que podrían estallar al tratar de cortarla.