Carlos Álvarez, de 61 años, profesor de Psicología de la Universidad Internacional de Florida (FIU), y su esposa, Elsa Prieto Álvarez, de 55, que también trabaja en ese centro, fueron captados por el régimen comunista cubano hace más de 30 años, según la Fiscalía.
La pareja fue trasladada el lunes a prisión, después de que el juez instructor del caso rechazó conceder la libertad provisional al matrimonio de supuestos agentes encubiertos al servicio de La Habana.
El profesor era uno de los promotores del llamado intercambio académico. Es doctor en Psicología Clínica y profesor asociado al Departamento de Estudios de Liderazgo y Política Educacional. Su esposa es psicoterapeuta, especializada en tratamiento de grupo.
En el registro efectuado en la residencia de la pareja, que tiene cinco hijos, las autoridades encontraron materiales utilizados para actividades de espionaje.
"Es lamentable que utilice (Álvarez) una universidad pública como plataforma de ayuda a un Gobierno enemigo de EE. UU.", dijo Ninoska Pérez Castellón, directora del Consejo por la Libertad de Cuba, una de las principales organizaciones del exilio.
Según los documentos judiciales presentados ante el tribunal, Álvarez está acusado de ser agente de los servicios de seguridad cubanos desde 1977 y su esposa desde 1982.
Según el fiscal Brian Frazier, el matrimonio reconoció trabajar como espías el pasado año.