7 junio, 2005
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La Paz. Reuters y EFE. El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, renunció anoche después de 20 meses en el poder, en medio de una nueva ola de protestas encabezadas por grupos indígenas.

Mesa anunció su decisión en un mensaje por radio y televisión. "Llegó al límite mi trabajo", dijo en medio de manifestaciones que mantienen varias carreteras cerradas y que ya están afectando la actividad económica.

"No estoy dispuesto a matar. Soy hombre de palabra (...) he aprendido profundamente a amar a esta patria", destacó Carlos Mesa.

La decisión de Carlos Mesa de presentar su renuncia como presidente de Bolivia tras casi 20 meses de gobierno pone a prueba las instituciones de un país que se ha caracterizado por la inestabilidad y los golpes de Estado, según analistas.

El Congreso deberá decidir si acepta la dimisión anunciada el lunes y, en ese caso, tendría dos alternativas: dar paso a la sucesión constitucional o convocar a elecciones nacionales.

Poco después del anuncio, el máximo dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, dijo que "Mesa no puede seguir gobernando Bolivia" y que su partido, el principal de la oposición, aceptaba la dimisión y pedirá que sus potenciales sucesores en el Parlamento también lo hagan.

Agregó: "Nosotros somos un movimiento democrático y vamos a apostar por salidas democráticas y salidas constitucionales", y es importante que "los dos presidentes del Congreso presenten su renuncia a la sucesión constitucional".

¿Quién sigue? Para la sucesión presidencial están habilitados el presidente del Senado, Hormando Vaca Díez, del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR); el titular de la Cámara de Diputados, Mario Cossío, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez.

Mesa, un político independiente, de 51 años, era vicepresidente cuando asumió el mando en octubre del 2003, después de que el expresidente Gonzalo Sánchez de Losada abandonó el país en medio de una sangrienta revuelta popular que dejó alrededor de 80 muertos.

Las encuestas muestran que Mesa era popular, pero su margen de maniobra estaba muy restringido por el Congreso, controlado por los partidos tradicionales y por movimientos regionales y sociales cada vez más organizados.

Durante las últimas tres semanas, las protestas se renovaron en varios frentes: volvieron los bloqueos de carreteras y nuevamente se paralizó el combativo poblado de El Alto, vecino de La Paz, que exige la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria a una Constituyente.

Mesa, un historiador académico, condujo durante 19 meses y 17 días un gobierno sin base partidaria y desprovisto de sustentación parlamentaria orgánica.

Sin embargo, estaba resuelto a implantar un modelo de economía mixta en la nación más pobre de América del Sur.