
San Salvador. DPA. Las cárceles salvadoreñas se declararon en estado de alerta, ante posibles actos de violencia detectados por la inteligencia penitenciaria y policial, informó ayer la Dirección General de Centros Penales.
"La alerta es para tomar todas las medidas de seguridad y preventivas del caso. Ya dos penales (en Quezaltepeque y Ciudad Barrios) están en huelga de hambre. En ambos hay pandilleros de la llamada Mara Salvatrucha", aseguró un vocero.
En conjunto, ambos penales albergan a 1.716 reclusos de la Mara Salvatrucha, calificada por el gobierno como pandilla criminal.
Esta acción en ambos penales se une a una huelga de hambre que, desde hace tres días, realizan familiares de presos en una plaza ubicada frente a las instalaciones del Parlamento y de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).
"Desde hace algunos días hemos estado denunciando que estas acciones se iban a dar", agregó el funcionario.
"Nos preocupa porque, recién, miembros de la Mara Salvatrucha dieron una conferencia y advirtieron que las pandillas se iban a unificar. Eso quiere decir que en los penales donde están los miembros de la Mara 18, también podrían irse a la huelga de hambre", apuntó.
De acuerdo con informes publicados en medios de prensa, la inteligencia penitenciaria y policial detectó un "plan" amplio que contempla acciones violentas en los penales, así como acciones de todo tipo fuera de los penales, desde una huelga de hambre hasta la orden a las maras de incrementar las extorsiones y asesinatos.
Presuntamente también se ordenó a los "mareros" en sus barrios apoyar protestas lideradas por grupos políticos de izquierda, como el Bloque Popular Social (BPS), al que el gobierno vincula al opositor Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).
El Salvador está calificado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como el país más violento y peligroso de Latinoamérica, con una tasa de 55 homicidios por cada 100.000 habitantes. La cifra duplica la media latinoamericana.