Rusia dio ayer varios saltos hacia lo desconocido y prolongó su agonía tras dos semanas sin gobierno en una jornada desbordante de acontecimientos caóticos y rumores inquietantes.
Ignorando una solicitud de último minuto del presidente Boris Yeltsin, la Duma (cámara de diputados, dominada por comunistas) rechazó por segunda vez a Víctor Chernomyrdin por 273 votos en contra, 138 a favor y una abstención, una semana después de una primera votación que le dio 251 votos en contra y 94 a favor.
"Se está imponiendo la peor de las opciones; algunos quieren que nada funcione, que la gente salga a la calle", comentó Chernomyrdin, quien mejoró levemente sus resultados de la primera votación.
El vicepresidente de la Duma, Artur Chilingarov, le pidió a Chernomyrdin que renunciara voluntariamente a la jefatura del gobierno. Fuentes parlamentarias aseguraron que Yeltsin firmó la orden para postular por tercera vez a Chernomyrdin y propuso a la Duma darle un período de prueba de seis a ocho meses.
Su principal adversario, Guennadi Ziuganov, quien aseguró que Yeltsin discutirá hoy otras candidaturas, propuso cinco nombres de aspirantes a la jefatura de gobierno: el alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, y el ministro saliente de Asuntos Exteriores, Yevgueni Primakov.
Además, a Egor Stroyev, presidente del Consejo de la Federación (cámara alta); Yuri Masliukov, ministro saliente de Industria (comunista), y Víctor Guerachenko, expresidente del Banco Central.
Otros sucesos de imprevisibles consecuencias incluyeron el imparable desplome del rublo de 16,99 a 50 unidades por dólar, la dimisión del gobernador del Banco Central, Serguéi Dubinin, una manifestación comunista callejera contra el presidente Yeltsin y diversas versiones sobre movimientos de tropas.
Aunque la actividad en las calles de Moscú no reflejó el drama profundo de la sociedad rusa, la ausencia de operaciones bancarias y el acaparamiento de alimentos básicos delató la incertidumbre del país.
Como en 1917
Varios políticos compararon la crisis actual con las jornadas previas a la Revolución Bolchevique de 1917 y sobre todo a las de octubre de 1993, cuando Yeltsin mandó bombardear la Duma en un conflicto similar, con el saldo de 143 muertos.
El líder comunista Ziuganov advirtió de que si Yeltsin seguía con el mismo candidato, "el país corre el peligro de la desintegración".
Una tercera derrota de Chernomyrdin obligaría a la disolución de la Duma y la convocatoria a elecciones parlamentarias anticipadas, de acuerdo con la Constitución.
Según Alexandr Shojin, jefe del grupo parlamentario Nuestra Casa Rusia, anunció un proceso de destitución contra Yeltsin que la Duma lanzará a partir del miércoles, que tendría como efecto inmediato inhabilitar legalmente al presidente a disolver la Duma, pero debe contar con 300 votos para lograrlo.
Una comisión parlamentaria ad hoc, que estudia la destitución, ha preparado tres cargos de acusación contra el Presidente: la declaración que proclamó el fin de la URSS en diciembre de 1991, el asalto armado contra el Parlamento en octubre de 1993 y la guerra en la república secesionista de Chechenia, entre diciembre de 1994 y agosto de 1996.
Según la última encuesta publicada ayer, el 66 por ciento de los ciudadanos está contra Chernomyrdin, a quien acusan de ser el responsable del descalabro económico.
Una misión europea llegará el miércoles a Moscú y el Gobierno británico anunció una reunión para analizar la crisis rusa el sábado en Londres de los viceministros de Finanzas y Exterior del Grupo de los Siete países más industrializados del mundo.