
Cancún, México. AFP y Reuters. El balneario del Caribe mexicano, Cancún, azotado por el paso del huracán Wilma , entró anoche en toque de queda, luego de que el fin de semana pasado fueron detenidas unas 370 personas por saqueos.
Wilma provocó la muerte de al menos siete personas en Cancún, y en los cercanos balnearios de Playa del Carmen y la isla de Cozumel. Algunos reportes mencionaban que los muertos fueron 12.
Agentes de la policía federal fuertemente armados custodiaban supermercados para prevenir saqueos como los que se registraron el fin de semana. Las autoridades declararon el toque de queda durante la noche.
El Ministerio de Turismo dijo que las pérdidas por la suspensión del turismo rondarían los 800 millones de dólares.
Además, miles de turistas permanecían en albergues malolientes en el popular balneario exigiendo ser rescatados. Mientras el presidente Vicente Fox perdió la calma ante la lentitud del flujo de la ayuda.
Los sanitarios habían colapsado y la comida escaseaba en los refugios en Cancún, donde unos 20.000 vacacionistas llevaban cinco días durmiendo en el piso o en cuartos estrechos sin electricidad ni agua potable.
El huracán destruyó grandes hoteles en México antes de azotar Cuba y Florida.
Un primer enfrentamiento se registró durante la noche en el teatro El Forito, que albergaba a unos 300 turistas, en su mayoría estadounidenses y británicos evacuados de sus hoteles.
"Si no se hacen algunos cambios, esto se va a poner realmente desagradable porque la gente está empezando a agotarse. Están viviendo de arroz, fideos y fruta", dijo Jim Pelinka, un administrador escolar de Minnesota de 54 años.
Algunos turistas debieron dormir en turnos de dos horas por falta de cuartos. Otros 18.000 estaban atrapados en Playa del Carmen.
Mientras tanto, un enojado presidente Fox exigió en la zona del desastre que el ejército y la policía coloquen un centro de mando conjunto en Cancún para detener los saqueos y ayudar a los turistas a salir del lugar.
" ¡Quiero ese mando operando al cien por ciento ya!", gritó molesto el mandatario. Fox se quejó de que los residentes de Cancún estuvieran hambrientos.