La policía de Colombia capturó ayer al "último capo de capos", jefe del cartel del Norte del Valle, una organización de narcotraficantes que reemplazó al cartel de Cali en la exportación de cocaína hacia Estados Unidos y Europa.
La Dirección General de la Policía informó de que la detención de José Nelson Urrego, acusado de ser uno de los más grandes lavadores de dólares del país, se produjo en las afueras de la ciudad de Medellín, 220 kilómetros al noroeste de Santafé de Bogotá.
"Es el último de los grandes que ha sido capturado", manifestó el ministro de Defensa, Gilberto Echeverri, al ser interrogado por periodistas sobre la importancia de la captura, que se produce a una semana de la certificación de Estados Unidos sobre la lucha de los países contra el narcotráfico.
Clinton entregará la otra semana el listado de países que "merecen la certificación" de su Gobierno por colaborar en la lucha antidrogas.
Urrego, alias El Loco y de 43 años, es dueño de una enorme fortuna que incluye varios hoteles y edificios en la caribeña isla de San Andrés, que recientemente fueron confiscados por la policía.
El operativo de captura fue dirigido personalmente por el director de la policía, general Rosso José Serrano.
Heredero de Cali
Con la detención de Urrego Cárdenas se completan en Colombia once años de muertes, entregas y capturas de narcotraficantes, desde el arresto, en febrero de 1987, de Carlos Lehder Rivas.
En contra del detenido existe una orden de captura vigente de la Fiscalía por los delitos de narcotráfico, enriquecimiento ilícito y asociación para delinquir.
En el operativo, en el que se confiscaron tres armas sin salvoconducto y un teléfono satelital, también fue capturado Ever Marín Fernández, contador del narcotraficante.
Según la policía, Urrego conocido como "el hombre que hizo llover cocaína" distribuía cargamentos de cocaína en altamar a través del sistema de "bombardeo", que consiste en lanzarla desde aviones al océano para ser luego recogida por lanchas o barcos pesqueros.
Antes de conformar su propia organización de narcotraficantes y consolidar su propia fortuna, Urrego trabajó como piloto de los máximos jefes del cartel de Cali, los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, confinados desde 1995 en una cárcel de alta seguridad de Bogotá luego de ser capturados por la policía.
La policía reveló que el narcotraficante detenido tenía su centro de operaciones en Tuluá, una ciudad del departamento del Valle, cercana a Cali, y a 220 kilómetros al suroeste de Bogotá.
Con esta captura se derrumba otro imperio edificado con el enriquecimiento derivado del negocio de las drogas, sin embargo, mientras subsista demanda habrá oferta.