
Fortaleza, Brasil. AFP y AP. Todos los cuerpos de la policía brasileña se movilizaron para tratar de detener a una banda altamente especializada que se llevó 156 millones de reales ($67,8 millones) de las arcas del Banco Central durante el fin de semana en Fortaleza (noreste).
La investigación del mayor asalto en la historia de Brasil y el segundo del mundo en 20 años está a cargo de la Policía Federal (PF) con apoyo de las policías militar, civil y de carreteras del Estado de Ceará, que estrecharon la vigilancia sobre los accesos por aire, mar y tierra a la ciudad.
Los especialistas en criminología realizaban retratos hablados de los inquilinos de la calle 25 de marzo 1071 desde donde se organizó la operación cinematográfica y se excavó un túnel de 80 metros, que llevó a una caja fuerte de 500 metros cuadrados abarrotada de billetes de 50 reales.
También procedían a los primeros interrogatorios en el Banco Central (BC), al darse por descontado que hubo complicidad interna. La sala fue localizada con precisión milimétrica y ninguno de los sensores y cámaras se activaron durante la incursión.
Las pesquisas se orientan a bandas procedentes de Río de Janeiro, Sao Paulo y Río Grande do Sul (sur), indicaron responsables policiales.
Esas sospechas se deben tanto al acento de las personas que habían instalado una falsa empresa de jardinería en la casa vecina, como a las estructuras necesarias para cometer semejante robo.
A la banda le tomó tres meses construir el túnel de 80 metros de largo y 70 centímetros de altura desde la vivienda hasta el banco.
A cuatro metros de profundidad debajo del piso de las bóvedas, el túnel tenía sus paredes cubiertas de madera y placas de plástico y contaba con luz eléctrica.
Vecinos del lugar dijeron que la cara visible de esa empresa de jardinería era un hombre cordial de unos 40 años de edad que se presentaba como Paulo Sergio.
Tiempo y dinero. Un golpe como el de Fortaleza requiere "por lo menos seis meses de estudios" y "una inversión de por lo menos 150.000 reales ($65.200) para la compra de armas, vehículos y el alquiler de viviendas y de material de excavación", afirmó un oficial, citado por el diario O Povo .
Varios medios aseguran que la Policía de Ceará había sido alertada sobre la presencia de una banda de desvalijadores de bancos. No obstante, las autoridades descartaban un golpe contra el Banco Central por considerarlo seguro y situado en un lugar difícil de atacar, el cruce de las avenidas Dom Manuel y Heráclito Graa.
El túnel pasó por debajo de la primera de esas arterias, y llegó exactamente hasta debajo del piso de la caja fuerte, de más de un metro de espesor de hierro y hormigón, que fue desfondado sin que se haya oído explosión alguna.
Un especialista en ingeniería citado por el diario local Estado dice que los ladrones pudieron usar un aparato desintegrador de cemento y metales. También habrían contado con un aparato de tipo GPS, de localización por satélite.
En todo caso, nadie duda que se trate de una banda que dispone de medios materiales, conocimientos tecnológicos, de mucha experiencia y de mucho tiempo de ventaja. Se estima que el saqueo se produjo la noche del sábado al domingo, pero fue descubierto el lunes por la mañana, cuando los empleados llegaron a la caja fuerte, que había sido cerrada el viernes.
El monto robado sobrepasó los $65 millones sustraídos del Knightbridge Save Deposit Center, en Londres en 1987. Pero mucho menor que el robo de $900 millones del Banco Central de Iraq, en el 2003.
Sabrina Albuquerque, portavoz de la policía federal, dijo desde Fortaleza, 2.500 km al noreste de Sao Paulo, que no se disparó un solo tiro. Ninguno de los bandidos ha sido arrestado, pero han sido identificados ocho sospechosos.
El Banco Central inició su propia investigación interna para determinar por qué ni los detectores ni las cámaras funcionaron.