
LIMA (AFP) Los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush, y de Rusia, Dimitri Medvedev, coincidieron el sábado en que sus países deben seguir trabajando juntos en el tema de Irán cuando el nuevo gobierno de Barack Obama asuma sus funciones en Washington.
"Hablaron sobre la necesidad para las dos naciones de continuar trabajando juntos en Irán y que es importante que esa cooperación se mantenga con la nueva administración que empieza el 20 de enero", dijo la vocera de la Casa Blanca, Dana Perino.
"Discutieron una variedad de temas incluidas nuestras diferencias sobre Georgia, que persisten", agregó.
Perino describió la conversación entre Bush como "un intercambio cordial pero franco y directo".
Bush y Medvedev, que se encontraron en Lima al margen del Foro Económico Asia-Pacífico (APEC), no disimularon las frecuentemente profundas diferencias entre Moscú y Washington, agregó la vocera.
Por su parte el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, dijo que ambos gobernantes acordaron trabajar juntos "de una manera práctica" a pesar de sus diferencias.
"Los dos presidentes señalaron que las diferencias se mantienen en nuestras relaciones pero hay un deseo unánime -y lo dijo el presidente Bush- de no detenerse en estos problemas que siempre existen entre dos grandes poderes", aseguró Lavrov a la prensa.
Dijo igualmente que Bush y Medvedev acordaron trabajar "de una manera práctica en los temas que son importantes para los dos países y para el mundo entero".
Como ejemplo de esa cooperación práctica, Lavrov citó el acuerdo alcanzado con la secretario de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, para cooperar en el combate a la piratería en las costas de la convulsionada Somalia.
El canciller deseó continuar la cooperación con el presidente electo, Barack Obama, cuando suceda a Bush en enero: "Aceptamos seguir reuniéndonos y dialogando luego de que el presidente Bush deje la Casa Blanca".
La Casa Blanca dijo que Estados Unidos específicamente aceptaba cooperar con una nueva administración en Irán. Rusia ha sido crítica de las presiones de Occidente para nuevas sanciones a Irán por su controvertido programa nuclear.
Más temprano este sábado Bush elogió en un comunicado la "revolución rosa" en Georgia en 2003 que se deshizo de siglos de influencia de Moscú.
"En este aniversario, los estadounidenses honramos a los valientes ciudadanos georgianos que defendieron la libertad, y renovamos nuestro compromiso de apoyar a la democracia, la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Georgia", señala el mensaje.
El movimiento que llevó al líder pro-occidental Mijail Saakashvili al poder en Georgia provocó celebraciones en Washington y las capitales europeas, pero suscitó una irritada respuesta de Moscú por los cambios en su tradicional esfera de influencia.
El presidente Bush, quien mantuvo en Lima su primera reunión bilateral con Medvedev desde la guerra entre Rusia y Georgia en agosto pasado, calificó los acontecimientos de hace cinco años como "uno de los capítulos más ejemplares de la historia de la libertad".
© 2008 AFP