
Bogor, Indonesia. Reuters. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, mostró su apoyo a su aliado en la guerra contra militantes islámicos con una visita a Indonesia, lo que generó furiosas protestas en el país musulmán más poblado del mundo.
Finalizando su gira por Asia, Bush sostuvo conversaciones con el presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono en Bogor, con manifestaciones mantenidas a raya por una gran presencia de efectivos de seguridad.
Yudhoyono, en una conferencia de prensa conjunta en el palacio, dio un consejo a Bush sobre Iraq, diciéndole que eventualmente será necesario un calendario adecuado para retirar a las tropas de EE. UU. de ese país.
La salida programada es una opción a la que Bush se ha opuesto con tenacidad y no respondió nada al consejo de Yudhoyono.
En las afueras del centro de la ciudad, fuertemente vigilada, alrededor de 1.000 manifestantes contra Estados Unidos ignoraron la lluvia y se dedicaron a cantar lemas contra Bush frente al centro de telecomunicaciones de Bogor, después de superar un anillo de barricadas de la Policía.
Bush, visto con profundo recelo en el mundo musulmán por las guerras en Iraq y Afganistán, no hizo caso y dijo que eran evidencia de una sociedad saludable.
“No es la primera vez que la gente aparece y expresa su opinión sobre mis políticas. Pero eso es lo que sucede cuando tomas decisiones difíciles”, sostuvo Bush.
Debido a las preocupaciones de seguridad, el mandatario estadounidense permaneció solo seis horas en Indonesia, última parada de su viaje por Asia, que incluyó visitas a Vietnam y Singapur.
Bush dijo que la democracia de Indonesia avanza y citó la elección de Yudhoyoho como prueba.
El Presidente también elogió la fuerte postura del líder indonesio contra los militantes islámicos respecto de varios ataques suicidas contra objetivos relacionados con Occidente.
Pero muchas de las políticas de Bush, especialmente, no son populares en el país de 220 millones de habitantes, el 85% de los cuales son musulmanes.