Washington. AFP y EFE. El presidente estadounidense, George W. Bush, cambió ayer su discurso sobre América Latina, centrado hasta ahora en el fortalecimiento de la democracia y el libre comercio, al anunciar más ayuda para luchar contra la pobreza, antes de visitar cinco países de la región.
“Mi mensaje para los trabajadores y campesinos (latinoamericanos) es que ustedes tienen a un amigo en Estados Unidos que se preocupa por su situación difícil”, afirmó Bush, antes de iniciar el jueves una gira de ocho días que lo llevaráa Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México.
“Cerca de una de cada cuatro personas en América Latina vive con menos de dos dólares diarios. Muchos niños nunca acaban la escuela obligatoria y muchas mujeres no ven a un médico”, señaló el Presidente, que no precisó claramente el monto de la ayuda para la región en los próximos años.
“En un tiempo de creciente prosperidad y abundancia esto es un escándalo y un desafío”, afirmó el mandatario, acusado por legisladores demócratas y republicanos de haber descuidado a América Latina durante los seis años que lleva en la presidencia y haber permitido a su rival venezolano, Hugo Chávez, aumentar su influencia.
Al igual que su subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, desde que llegó al frente del Banco Mundial hace dos años, Bush centró su nuevo discurso en la “justicia social”, en un intento por adaptarse a la demanda social en la región, donde varios gobiernos de izquierda han llegado al poder recientemente.
Washington y Bolívar. Para dar más fuerza a su llamado a la lucha contra la pobreza, hasta se permitió llamar a “completar la revolución” de George Washington y nada menos que del héroe independentista Simón Bolívar, inspiración del mandatario Chávez para explicar los principios de su revolución bolivariana.
En un discurso ante la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos, el mandatario presentó sus nuevas iniciativas de una manera muy general y se limitó a dar algunos ejemplos concretos en educación, salud y vivienda.
Bush anunció, por ejemplo, $75 millones adicionales para que latinoamericanos puedan aprender inglés en su país y en los Estados Unidos.
Asimismo, prometió $385 millones más para ayudar a los habitantes de la región a comprar vivienda, una ayuda que sería otorgada mediante la Corporación de Inversiones Extranjeras Privadas (OPIC).
En su discurso, el presidente estadounidense, cuya imagen está debilitada tanto en su propio país como en América Latina, prometió ayuda médica para la región, mediante equipos militares.
Comparó su nuevo proyecto para América Latina con la denominada Alianza para el Progreso lanzada hace 45 años por el presidente demócrata John F. Kennedy, iniciativa que varios opositores, como el senador Ken Salazar (Colorado), tratan de revivir en el Congreso.
Al mismo tiempo, Bush anunció la organización en la Casa Blanca de una conferencia que “reunirá a representantes del sector privado, de organizaciones no gubernamentales, religiosos y asociaciones de voluntarios”.
“El objetivo es compartir experiencias y discutir formas efectivas de dar ayuda y construir las instituciones necesarias para una sólida sociedad civil” en el continente, añadió Bush año y medio después de haber visitado Argentina, Brasil, Colombia y Panamá.
Entonces, el mandatario estadounidense defendió el proyecto de Área de Libre Comercio de América (ALCA), tema que no volvió a poner sobre la mesa en esta ocasión.
Ni siquiera reiteró su llamado al Congreso para que apruebe pronto el Tratado de Libre Comercio con Perú, Colombia y Panamá.