Washington. El presidente George W. Bush sale este lunes en su primer viaje a Europa desde que asumió su cargo, y espera suavizar las frustraciones de los líderes del continente, establecer un nuevo curso de las relaciones con Rusia y afianzar su imagen en su país.
La gira de seis días por cinco naciones pondrá al nuevo presidente norteamericano frente a unos líderes que critican su política sobre defensa antimisilística, comercio y ambiente. Como preparación para el viaje, Bush recalibró su posición en algunas cuestiones y prometió más consultas en otras.
Hasta en tópicos comunes a los aliados --la expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, Irak, el Oriente Medio y la fuerza de paz en los Balcanes-- los líderes mundiales explorarán atentamente las posiciones de Bush a fin de descifrar sus intenciones y dominio de los temas.
Bush, que partirá esta noche, se reunirá por primera vez con el presidente ruso Vladimir Putin, asistirá a sendas reuniones cumbre de la OTAN en Bélgica y la Unión Europea en Suecia, y hará escalas simbólicas en España y Polonia. Ofrecerá conferencias de prensa todos los días.
Los asesores de Bush no prometieron nada espectacular y dijeron que el principal objetivo era establecer contactos con los otros líderes. Desestimaron la comentada animosidad de Europa hacia el gobierno.
"Por supuesto que habrá desacuerdos", dijo la asesora nacional de seguridad Condoleezza Rice. "Pero, ustedes saben, los países discrepan sobre algunas cosas. Eso no significa que una relación sea fundamentalmente hostil".
Bush y varios miembros de su gabinete se reunieron la semana pasada para trazar una nueva posición sobre el problema del recalentamiento global.
Al iniciar su gobierno, Bush dejó de lado un tratado internacional sobre el cambio climático sin advertirles a sus aliados y quebró una promesa de campaña de reglamentar las emisiones de dióxido de carbono.