Guerrilleros islámicos declararon ayer a la República de Daguestán un estado independiente de la Federación rusa, en medio de la peor crisis de seguridad en Rusia desde la guerra con la separada Chechenia, en 1996.
"Los musulmanes proclamamos la independencia de Daguestán. Declaramos que la Yihad (guerra santa) obliga a cada musulmán a defender este Estado, y expulsar hasta el último infiel", indicó la Shura, organización que agrupa numerosas tendencias islámicas y, sobre todo, wahhbitas (un movimiento de radicales).
Influencia chechena
La declaración de independencia, mostrada a la prensa en Grozny, la capital de la separatista república de Chechenia, pareció indicar que los poderosos caudillos chechenos que llevaron a Rusia a una humillante derrota en 1994-96, estimularon la revuelta en Daguestán.
El predecedor de Putin, Serguei Stepachin, despedido el lunes de su cargo, había advertido ese mismo día, que Rusia corría el riesgo de perder la república de Daguestán.
La policía rusa informó que simpatizantes de la Shura, incluido el autoproclamado Jefe de Gobierno, fueron detenidos.
El presidente de Chechenia, Aslan Maskhadov, manifestó que los chechenos no tienen vínculos con la lucha en el Cáucaso, aunque admitió que algunos ciudadanos "engañados" podrían estar participando en la revuelta separatista.
El alto mando militar y de seguridad ruso, Anatoly Kvashnin, reconoció la "difícil situación" en el Cáucaso ante el recién nombrado primer ministro, Vladimir Putin. Aseveró que la situación estaba bajo control.
Las autoridades políticas y religiosas en Daguestán minimizaron el alcance de la declaración separatista. "Es el habitual ardid propagandístico", opinó el ministro de Nacionalidades.
Pero la prensa rusa era ayer menos optimista que las autoridades del Kremlin. "El Gobierno repite en Daguestán los errores que cometió en Chechenia. No se descarta que esta guerra sea una réplica", subrayó ayer el rotativo Nezavissimaia Gazeta.
Por otro lado, Estados Unidos condenó ayer a las guerrillas islámicas, acusándolas de acciones de violencia contra civiles.
El portavoz del Departamento de Estado, James Rubin, afirmó que Washington apoya la integridad territorial de la Federación Rusa.