Itaipú (Brasil). Si usted visita la gigantesca represa hidroeléctrica de Itaipú, en la frontera con Paraguay, le será difícil creer que Brasil atraviesa por una crisis energética.
La masiva estructura de concreto, con la altura de un edificio de 65 pisos que requirió más cemento que el Eurotúnel, cuenta con 18 turbinas que en el 2000 generaron la cifra histórica de 93,4 millones de megavatios (MW), suficiente para suplir el consumo brasileño por tres meses.
Desde lo alto de la represa (en la frontera con Paraguay), con casi ocho kilómetros de largo, se observa de un lado el lago creado con la planta, y del otro el agua que sale 200 metros abajo después de activar sus turbinas.
Pero con toda su capacidad generadora, considerada la más alta del mundo, Itaipú no pudo evitar que Brasil sufriera su peor crisis energética en tres décadas.
"Esta crisis no puede ser administrada por el lado de la generación, porque las plantas trabajan al máximo de su capacidad", explicó Julio César Meirelles, subdirector técnico de Itaipú para Brasil. "Tiene que ser administrada por el lado de la demanda".
Eso es especialmente cierto en el caso de Itaipú, que estaba al tope de su capacidad cuando el gobierno se percató de la escasez. "La crisis nos pilló en un período de maximización", dijo Meirelles.
Pero el técnico reconoció que también faltan líneas adecuadas de transmisión para llevar la energía del estado sureño de Pará a los estados industrializados del nordeste, Sao Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais, que figuran entre los más afectados por la escasez eléctrica.
Al máximo
Con una capacidad instalada de 12,6 millones de kilowatios, Meirelles indicó que ya están en construcción dos turbinas adicionales, lo que elevaría su capacidad a 14 millones de KW para el segundo semestre del 2004, muy tarde para paliar la crisis.
La potencia de Itaipú supera ampliamente la de otras represas masivas, como la de Guri en Venezuela, Grand Coulee en Estados Unidos, y Sayano Shushenskaya, en Rusia.
La crisis energética brasileña, que el Gobierno atribuye a la escasez de lluvia en los últimos años, puso en evidencia flaquezas en el modelo de desarrollo del país más grande de América Latina, donde el crecimiento económico fue acompañado de un aumento aún mayor en el consumo energético.
"Con un crecimiento del PIB de entre 3 y 4%, tuvimos un alza en el consumo eléctrico entre 7 y 8%", dijo Meirelles. "En un país desarrollado sería inaceptable".
Según el acuerdo entre Paraguay y Brasil, la energía pertenece en partes iguales a los dos países, pero los paraguayos solo usan 5%, con lo cual cubre el 95% de sus necesidades eléctricas.
En cambio, Brasil utiliza el 95%, que cubre apenas el 24% de su demanda interna.