
El senador Flávio Bolsonaro y el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva irán a segunda ronda en Brasil el 25 de octubre, después de que en la primera vuelta de las presidenciales el conservador aventajara por sorpresa al izquierdista.
Bolsonaro dijo sentirse “muy satisfecho” y confiado en ganar el balotaje en Brasil, tras superar por dos puntos porcentuales al presidente Lula en la primera vuelta de las presidenciales.
“Estoy muy feliz con la posibilidad real de que Brasil dé una respuesta definitiva eligiendo a un gobierno moderno”, afirmó el derechista de 45 años en su discurso en Brasilia tras el final del escrutinio.
Mientras, el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que ganará en la “prórroga” del balotaje presidencial frente al conservador Flávio Bolsonaro, después de que este le aventajara en el primer turno.
“Admito que estábamos convencidos de que íbamos a ganar en el primer turno”, pero “estamos en la prórroga y ahí es donde vamos a convencer al pueblo brasileño”, dijo el izquierdista, de 80 años, en un discurso en Sao Paulo tras el escrutinio.

Heredero de la derecha
Flávio Bolsonaro heredó el poderoso apellido y capital político de su padre, aunque no la mística que ayudó a Jair Bolsonaro a impulsar a la derecha brasileña. Pero este legislador de bajo perfil desafiará de tú a tú al veterano Lula en la segunda vuelta de las presidenciales.
El senador, de 45 años, era poco conocido a nivel nacional antes de que su padre, encarcelado por golpismo, lo designara candidato presidencial.
Antes no había mostrado ninguna ambición de seguir sus pasos.
“Es difícil comparar al hijo de Pelé con Pelé”, reconoció en un acto en Rio de Janeiro.
Dice que su padre siempre será su “brújula”, pero se describe como un Bolsonaro “más moderado”.
Su aspecto sereno no solo se diferencia del talante explosivo de Jair Bolsonaro, sino también de otros líderes derechistas que ascendieron al poder en la región, como el argentino Javier Milei.
‘Inesperado’
Lula admitió que el resultado fue “inesperado”. “Admito que estábamos convencidos de que íbamos a ganar en el primer turno”, pero “estamos en la prórroga y ahí es donde vamos a convencer al pueblo brasileño”, dijo el izquierdista en un discurso en Sao Paulo.
A sus casi 81 años, quiere demostrar que tiene la energía suficiente para seguir al frente de Brasil.
“No se puede impedir la rotación de la Tierra para evitar que pasen los años”, filosofa con su voz ronca en uno de los videos que publica en redes sociales para mostrar sus rutinas de ejercicio.
Tras acumular 12 años en el poder, el veterano líder izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva busca un cuarto y último mandato, que deberá disputar en un balotaje a su rival de derecha Flávio Bolsonaro, que lo superó el domingo en primera vuelta por poco más de dos puntos porcentuales.
Ha sobrevivido a derrotas electorales, a la cárcel (580 días entre 2018 y 2019) y a una condena por corrupción. Anulada por fallos de procedimiento y parcialidad del juez, esta aún da pie a la derecha para llamarle “ladrón”.
Sobrevivió también a problemas de salud. Según su médico, escapó a “lo peor” a fines de 2024 tras una hemorragia cerca del cerebro, consecuencia de una caída.
Tras un cáncer de piel, usa desde hace meses un sombrero panamá sobre su cabello, antes negro y abundante, hoy gris y ralo, al igual que su característica barba.
Pero él insiste: se siente en mejor forma que nunca. Y quiere “vivir hasta los 120 años”.
