El gobierno del presidente de Bolivia, Hugo Banzer, se apresta a vivir una intensa semana caracterizada por la inestabilidad política y el conflicto social, producto de la crisis económica, que podría obligarle a adoptar medidas precautorias como el estado de sitio.
Con un vigoroso pedido de una de las principales formaciones de oposición política, liderada por el expresidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada (1993-97), para que recorte en un año su mandato presidencial, Banzer enfrenta ahora la protesta de indígenas en La Paz que reclaman atención a sus demandas sociales.
Presión social
Una caminata de cientos de productores de coca hasta la sede del gobierno boliviano, que podría fortalecerse con el apoyo de indígenas, obreros, estudiantes, empleados y trabajadores en paro descontentos por la situación económica, parecía destinada a desencadenar una de las peores crisis sociales del año.
Al mando de unos 1.000 hombres, el diputado socialista Evo Morales realizó una larga caminata de 400 km para reclamar por mejores condiciones de vida.
La drástica destrucción de las plantaciones de coca no trajo aparejada una política de sustitución alternativa y menos la apertura de mercados en el exterior para la exigua producción de banano, palmito y piña, según Morales.
La política gubernamental de coca-cero agravó además la situación de la depauperada economía del país que dejó de percibir en el trienio al menos $500 millones provenientes del circuito de la droga, de acuerdo con datos oficiales.
Con un país en crisis, donde siete de cada diez bolivianos sufren algún grado de pobreza y un crecimiento del producto interno bruto de apenas el 2,37% el pasado año, el descontento social y político va en ascenso.
Como una forma de presionar al Gobierno para que acelere las soluciones a la crisis, las organizaciones sindicales y cívicas convocaron a un cabildo popular para "que decida qué tiempo da al Gobierno para que atienda las demandas (del pueblo) o finalmente qué tiempo le va a dar al Gobierno para que se vaya (el presidente Hugo) Banzer del Palacio Quemado", sede del Ejecutivo boliviano, explicó Morales.
Desde otro flanco, el dirigente aymara Felipe Quispe, líder de los indios bolivianos, decidirá estos días si cumple su amenaza de ordenar un bloqueo de carreteras a partir del próximo 1° de mayo.
El gobierno de Banzer integrado por una variopinta coalición de conservadores, populistas y socialdemócratas cedió además terreno en febrero último a presiones del empresariado boliviano para renegociar su mora con instituciones bancarias, dándoles importantes beneficios.