
RANGÚN (AFP) Más de 22.000 personas murieron y otras 41.000 están desaparecidas tras el paso del ciclón Nargis por Birmania, hace cuatro días, según el nuevo balance difundido el martes por el régimen militar de Rangún, al que Estados Unidos prometió una ayuda de tres millones de dólares.
El nuevo balance difundido por la televisión estatal cifró en unos 22.000 los muertos y en 41.000 los desaparecidos en las regiones de Irrawaddy (suroeste) y Rangún, las más afectadas por el ciclón.
El anuncio supuso un espectacular aumento respecto al anterior balance oficial, que habló de 15.000 muertos, diez mil de ellos sólo en la ciudad de Bogalay (suroeste).
Sin embargo, Save the Children, una de las pocas organizaciones no gubernamentales sobre el terreno, señaló que los muertos podrían llegar a 50.000.
Algunos testigos que lograron sobrevolar las zonas devastadas describieron escenas de horror, con campos enteros inundados y cientos de cadáveres flotando.
Ante la situación, Estados Unidos anunció el martes una ayuda de tres millones de dólares a Birmania. La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, indicó que esa ayuda se suma a los 250.000 dólares inmediatamente desbloqueados por la embajada estadounidense en Rangún.
Poco antes, el presidente George W. Bush anunció la aprobación de una ley para otorgar la más alta condecoración del Congreso estadounidense a Aung San Suu Kyi, la líder opositora birmana y premio Nobel de la Paz, a la que calificó de "poderosa voz" de la libertad.
Por su parte, y pese a la amplitud de la catástrofe, las autoridades birmanas decidieron mantener el referéndum del sábado sobre la nueva Constitución. Esa consulta sólo fue aplazada hasta el 24 de mayo en las 47 localidades afectadas por el ciclón.
El escrutinio debe abrir el camino teóricamente a unas elecciones en 2010.
El partido de la opositora birmana, Aung San Suu Kyi, la Liga Nacional para la Democracia (LND) consideró "totalmente inaceptable" la postura del gobierno y denunció una "falta de respeto por las dificultades a las que se enfrenta la población" y la ausencia de "una ayuda eficaz a las víctimas".
Por su parte, el enviado especial de la Unión Europea para Birmania, el italiano Piero Fassino, estimó el martes desde Roma que sería "sabio" aplazar el referéndum.
Fassino también pidió que se concedan visados especiales de entrada a los equipos de socorro internacionales para entrar en Birmania, uno de los países más pobres y aislados del planeta.
Ese mismo llamamiento fue reiterado también por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el presidente estadounidense.
Pero cuatro días después del devastador ciclón, los equipos de las organizaciones de ayuda humanitaria de la ONU seguían esperando visas para poder acceder a Birmania, afirmaron sus portavoces.
A este respecto, un ministro del régimen de Rangún aseguró el martes que la ayuda internacional para las víctimas será aceptada, pero que los equipos que viajen al país deben negociar con la junta militar los permisos de entrada.
Y mientras la comunidad internacional intentaba movilizarse y hacer llegar su ayuda a Birmania, la agencia de la ONU para la prevención de catástrofes deploró la falta de una alerta anticipada que habría salvado muchas vidas humanas tras el paso del ciclón.
El servicio de meteorología india denunció, por su parte, haber prevenido a su vecina Birmania 48 horas antes de la llegada del ciclón.
"Cuarenta y ocho horas antes de que Nargis golpeara (Birmania) suministramos a las agencias birmanas el punto de impacto (del ciclón), su gravedad y todos los asuntos vinculados", declaró a la AFP el portavoz del departamento indio de meteorología, B.P.Yadav, organismo público dependiente de la Organización Meterológica Mundial (OMM).
La esposa del presidente estadounidense, Laura Bush, arremetió contra el régimen birmano por no haber advertido a la población de la llegada del ciclón.
© 2008 AFP