Osama bin-Laden, el terrorista más buscado del mundo, estuvo en la localidad de Foz de Iguazú, en la frontera de Brasil con Argentina y Paraguay en 1995, informa en la edición de esta semana la revista Veja.
Según un amplio reportaje de la revista, que cita fuentes de la Agencia Brasileña de Información (ABIN), el acusado de ser el responsable de los atentados del 11 de setiembre del 2001, en Estados Unidos, pasó tres días en Foz de Iguazú, a donde llegó clandestinamente procedente de Argentina.
En esta localidad brasileña, bin-Laden se reunió con algunos miembros de la numerosa comunidad de árabes que allí viven en la mezquita sunita de la ciudad.
Encuentro árabe
El encuentro con los musulmanes de Foz de Iguazú fue grabado en un video de 28 minutos de duración, que todavía existe según las fuentes del reportaje.
El entonces servicio secreto brasileño estuvo investigando la llegada del que años después se convertiría en el hombre más buscado del mundo, cuya cabeza vale $27 millones.
“El servicio secreto brasileño estuvo detrás de bin-Laden por mero accidente”, señaló la revista semanal.
Fue el atentado de la AMIA, una entidad mutual judía en Buenos Aires, en 1994, que dejó 85 muertos, lo que hizo que la agencia estadounidense de información, la CIA, solicitase al Gobierno brasileño una investigación profunda de la región de Foz en busca de células terroristas.
Se encargó de ello la Secretaría de Asuntos Estratégicos, predecesora de la ABIN, que montó la Operación Piloto, en la que trabajaron seis agentes secretos y otros cuatro agentes del centro de inteligencia de la Policía Federal.
Después de varios meses de investigaciones, la operación descubrió a un egipcio, que vivía en Foz con un pasaporte falso y estaba siendo buscado por las autoridades de su país.
Esto por sospechas de estar ligado a la Gama At Al Islamiya, un grupo terrorista que había matado a más de un centenar de personas, según la revista.
El egipcio se pudo quedar en Brasil, donde vive en la actualidad, a condición de que trabajase como informante, por lo que recibió un salario de $2.000 por mes, la mitad pagada por la ABIN y la otra mitad por la CIA.
Este informante participó en el encuentro de bin-Laden en la mezquita y fue el autor del video, que realizó creyendo que el ahora hombre más buscado del mundo era un líder espiritual.
“Nadie dio importancia al hecho, ni el informante de la ABIN, que desconocía las actividades terroristas de bin-Laden, ni la propia ABIN, que en la época era capaz de confundir a bin-Laden con el nombre de una estación de esquí austriaca”, señaló Veja.
El mismo año en que bin-Laden estuvo en Brasil, también lo hizo el kuwaití Jalid Cheij Mohammed, el tercer hombre en la cúpula de al-Qaeda, la organización terrorista que lidera el saudí, que fue detenido hace tres semanas en Pakistán. Cheij Mohammed entró por el aeropuerto de Sao Paulo, en 1995.