
Óscar Berger Perdomo, empresario ganadero de 57 años, fue investido ayer presidente de Guatemala para un mandato de cuatro años en una ceremonia que se celebró en el Gran Teatro Nacional Centro Cultural Miguel Ángel Asturias.
El presidente del Congreso Legislativo, Rolando Morales, de la opositora Unidad Nacional de la Esperanza (UNE, centroizquierda), impuso la banda presidencial a Berger, de la Gran Alianza Nacional (GANA, derecha).
Berger juró lealtad a la Constitución sobre una Biblia que sostuvo su esposa y ya primera dama, Wendy Widman, antes de recibir la banda, el collar y el botón presidenciales, y tras ser investido presidente pronunció su primer discurso a la nación.
Promesas
En sus primeras palabras como presidente, Berger afirmó: “Hoy dejamos atrás una etapa de frustración y desaliento, la palabra confrontación es parte del pasado (...). Hemos observado cuánto daño hace a Guatemala una gestión de gobierno sin valores morales y éticos”.
“Las palabras que debemos pronunciar y hacer realidad son unidad, seguridad, justicia, trabajo, salud y educación para todos (...), pero también coraje y decisión”, agregó el mandatario número cinco de la era democrática, reinstaurada en 1985.
Añadió: “Los escándalos de corrupción y abusos de poder y desfalcos en que han estado involucrados funcionarios del Estado (en la administración de Portillo) llevaron a los guatemaltecos a perder la confianza en el gobierno y sus instituciones”.
Óscar Berger, sucedió ayer en la jefatura del Estado a Alfonso Portillo, tras ganar la segunda vuelta de los comicios del 28 de diciembre en los que derrotó a Álvaro Colom, de la UNE.
Presentes
La ceremonia de investidura de Berger y de Eduardo Stein como vicepresidente, se inició con una sesión solemne del Congreso Legislativo, donde hoy tomaron posesión los nuevos 158 diputados que fueron electos en las elecciones del pasado 9 de noviembre.
Antes de entregar la banda presidencial al presidente del Congreso Legislativo, Portillo, en su último informe como presidente y enviado al Parlamento, repasó los logros de su administración.
Sin embargo, reconoció que uno de los asuntos pendientes fue la reforma fiscal por el rechazo de los empresarios, con quienes mantuvo un cerrado pulso.
Al acto de traspaso de mando asistieron todos los mandatarios de Centroamérica, los presidentes de Bolivia y Colombia, el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón; el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Cesar Gaviria, y 50 delegaciones procedentes de diversas partes del mundo.
También el gobernador general de San Cristóbal y Nevis, Cuthbert Sebastián, el gobernador de Florida, Jeb Bush, hermano menor del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el subsecretario británico para Latinoamérica, Bill Rammel, y varios ministros latinoamericanos y europeos.