
El presidente de Guatemala, Óscar Berger, dio ayer un informe ante el Congreso en que destacó el relanzamiento de los acuerdos de paz como principal logro de su primer año de gobierno, en medio de críticas y protestas por la inseguridad y la pobreza que agobian al país.
"La transformación del Ejército impulsada durante mi administración se tradujo en el retiro voluntario del 43 por ciento de los efectivos y en una reducción del 36 por ciento del presupuesto", afirmó en su discurso el mandatario.
El número de efectivos pasó de 27.214 a 15.500 efectivos y las finanzas se redujeron de $184,2 millones en el 2003 a $118 millones en el 2004, precisó.
Berger afirmó que los recursos de las fuerza armadas pasaron a programas sociales y actualmente el Ejército está "firmemente encaminado a convertirse en una institución dignificada y acorde a las necesidades de los tiempos de paz".
El mandatario también destacó el crecimiento económico de 2,7 por ciento del producto interno bruto (PIB), así como un incremento de 11,21 por ciento de las exportaciones, que alcanzaron un valor de $4.959 millones.
Sin embargo, reconoció que aún existen problemas como la discriminación y el racismo contra los indígenas, que representan el 60 por ciento de los 11,2 millones de habitantes.
También aceptó que la "inseguridad ciudadana" es uno de los puntos flacos de su gestión, aunque acusó a "fuerzas de los poderes fácticos (narcotráfico)" de estar detrás del problema.
El informe del gobernante fue rechazado por diputados de oposición, quienes afirman que carece de sustento y seriedad y abunda en retórica.
Paralelamente, cientos de guatemaltecos de distintos sectores de la sociedad civil marcharon por el centro de la capital para criticar la gestión de Óscar Berger, principalmente por la inseguridad y la pobreza, que afecta al 80 por ciento de la población.
"Queremos hacer conciencia al Gobierno para que no se concedan más licencias de exploración y explotación minera en el país", sostuvo el Obispo de la Diócesis de San Marcos, Álvaro Ramazzini, que se unió a las protestas.
Una encuesta publicada ayer reveló que un 77 por ciento de los guatemaltecos estima que el presidente Berger incumplió sus promesas de campaña para combatir la pobreza y la delincuencia.