Ciudad del Vaticano. Reuters. Antes de ser elegido papa, el entonces cardenal Joseph Ratzinger era conocido por epítetos críticos como el "rottweiler de Dios".
Un año después, no ha mordido y casi ni ha ladrado.
En realidad, el papa Benedicto XVI, de estilo tranquilo y profesoral que fue elegido el 19 de abril del 2005, ha mostrado al mundo la cara amable del hombre que fue el encargado de aplicar la doctrina del Vaticano casi un cuarto de siglo.
"La gente esperaba al severo profesor que iba a apuntarte con el dedo y golpearte los nudillos con una regla", dijo el jesuita Tom Reese, del Centro Teológico Woodstock en la Universidad de Georgetown.
"Tenían una imagen muy negativa de él y les ha sorprendido la personalidad sonriente y pastoral con el pelo blanco revuelto que puede ser encantadora", agregó.
Hans Kueng, el teólogo liberal suizo cuyas críticas despiadadas sobre la oficina doctrinal de Ratzinger contribuyeron a su reputación de Gran Inquisidor, estaba entre los gratamente sorprendidos por el nuevo estilo del Papa.
"Hasta ahora, los peores temores no se han hecho realidad. Ha hallado otro estilo", dijo.
Al principio, parecía estar incómodo siendo el centro de atención, pero el Pontífice de 79 años ha demostrado que ahora se siente en casa con su nuevo trabajo.
Además, ha mostrado que pretende ser Papa a su manera. Pese al gran respeto a su carismático predecesor, no cambiará su forma de ser tranquila para imitar el estilo de Juan Pablo II.
"Benedicto XVI es un hombre que no le gusta los balcones y las multitudes", escribió Vittorio Messori, un destacado escritor católico italiano.
Muchos esperaban que Benedicto XVI realizara cambios rápidos en la administración del Vaticano, pero hasta ahora ha realizado pocos cambios significativos.