Estados Unidos (DPA). El Papa Benedicto XVI concluyó hoy su primera jornada en Nueva York con una misa en la que participaron unos 250 líderes protestantes y ortodoxos, además de una serie de organizaciones católicas ecuménicas.
"La aportación ofrecida al movimiento ecuménico por los cristianos de Estados Unidos es notoria en todo el mundo", afirmó el Sumo Pontífice en la Iglesia de San José, fundada por colonos alemanes.
El Papa señaló que la globalización ha colocado a la humanidad entre dos extremos. Por una parte, el sentido creciente de interdependencia entre los pueblos que ofrece la posibilidad de mejorar el sentido de solidaridad global y por otra los signos desagradables de fragmentación.
"Es fuente de grave preocupación la difusión de la ideología secularista", subrayó el íder de la Iglesia Católica y criticó que a veces las creencias y comportamientos cristianos fundamentales son modificados dentre de las comunidades que prefieren actuar según el principio de las "opciones locales".
También, en el movimiento ecuménico los cristianos se muestran reacios a afirmar el papel de la doctrina por temor a que esto sirva sólo para exacerbar, más que para curar, las heridas de la división, dijo.
"Solamente, manteniéndonos firmes en la enseñanza segura lograremos responder a los retos que nos asaltan en un mundo cambiante", agregó.
Antes de trasladarse a la Iglesia de San José, Benedicto XVI visitó por segunda vez una sinagoga, la primera vez que un Papa lo hace fuera de Europa.
Durante su visita, que duró unos 20 minutos, el Papa fue recibido por el rabino Schneier, quien escapó de los nazis cuando era muy joven y se trasladó a Estados Unidos.
Benedicto XVI expresó su respeto y estima por la comunidad judía de Nueva York. "Me resulta conmovedor que Jesús, siendo joven, escuchó las palabras de la escritura y rezó en un lugar como este", dijo y agradeció al rabino su bienvenida.
El Papa alentó a la comunidad judía de Nueva York a construir "puentes de amistad" con todos los diversos grupos étnicos y religiosos que viven en la ciudad.
El líder católico inició su jornada en las Naciones Unidas, cuya invitación fue el motivo principal de su viaje a Estados Unidos. Benedicto XVI es el tercer Papa que visita la sede central de la ONU en Nueva York, después de que Pablo VI lo hiciera en 1967 y Juan Pablo II, en dos oportunidades, en 1979 y 1995.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, agradeció al Papa el haber aceptado su invitación y agregó que pese a las diferentes culturas y religiones de los empleados de la ONU, todos comparten un mismo objetivo, trabajar juntos al servicio de la humanidad, a favor de la paz, el desarrollo y la justicia.
"Su Santidad, todo nuestro personal, donde quiera que se encuentre, tiene una misión en común con Usted, la misión de construir la paz en el mundo. Nos sentimos bendecidos por su presencia, la cual eleva nuestro espíritu y fe", dijo Ban.
Benedicto XVI agradeció sinceramente al personal de la ONU "que dedica su vida a un trabajo que nunca es lo suficientemente reconocido y que realizan muchas veces en circunstancias difíciles".
En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el Papa afirmó que el respeto a los derechos humanos continúa siendo la estrategia más efectiva para eliminar las desigualdades entre países y grupos sociales y para aumentar la seguridad mundial.
Las personas cuya dignidad es violada con impunidad son "presa fácil" del llamado a la violencia y ellos mismos pueden convertirse en "violadores de la paz", dijo.
Asimismo, Benedicto XVI subrayó que los derechos humanos deben incluir el derecho a la libertad de religión. "La actividad de las Naciones Unidas en los últimos años ha asegurado que el debate público incluya puntos de vista inspirados por una visión religiosa en todas sus dimensiones", afirmó.
"Es inconcebible que los creyentes deban suprimir una parte importante de ellos mismos, su fe, para poder ser ciudadanos activos. No debería ser necesario renunciar a Dios para poder disfrutar de sus derechos", expresó.
El Papa manifestó su estima a las Naciones Unidas. "Mi presencia ante la Asamblea General tiene como fin expresar la esperanza de que la organización sirva como un símbolo de unidad entre los Estados y sea un instrumento al servicio de toda la humanidad", señaló.
Su visita también demuestra la voluntad de la Iglesia Católica de contribuir en la construcción de las relaciones internacionales de tal forma que permita a todas las personas sentir que pueden contribuir a marcar una diferencia en el mundo, agregó.
Por su parte, Ban expresó que pese a que la ONU es una organización secular, sin una religión oficial, su trabajo es considerado una "misión".
"Si nos pregunta a los que trabajamos en la ONU qué es lo que nos motiva, muchos responderíamos con el lenguaje de la fe. No vemos lo que hacemos como un trabajo, sino como una misión. Misión es la palabra que utilizamos para describir nuestro trabajo en el mundo desde la paz y la seguridad hasta el desarrollo", afirmó Ban.
"De muchas formas, esta misión nos une", dijo Ban a Benedicto y agregó que la ONU comparte objetivos fundamentales como la promoción del diálogo, la no proliferación de armas nucleares, la protección de los derechos humanos y el desarrollo, con la Iglesia católica.
Benedicto XVI arribó esta mañana a Nueva York en medio de un fuerte operativo de seguridad, luego de hacer una escala en la capital estadounidense de Washington, donde se reunió con el presidente estadounidense George W. Bush.
Durante el fin se semana, el Papa celebrará misa en la Catedral de San Patricio y visitará la Zona Cero, el lugar donde se erigían las Torres Gemelas que fueron derribadas en los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Benedicto XVI concluirá su visita el domingo con una misa ante más de 50.000 personas en el estadio de béisbol de los Yankees de Nueva York, su segunda ceremonia multitudinaria.